jueves, 31 de marzo de 2016

Pronóstico reservado

Artículo publicado en CTXT:


“Pronóstico reservado”, musitó el galeno leyendo la tablilla que había descolgado de la barra a los pies de la cama del enfermo. También es mala pata, justo ahora que se nos viene la temporada encima, pensaron los más pesimistas. El paciente, vestido con un pijama rojiblanco, presentaba todos los síntomas del típico cuadro de estar en cuadro, valga la redundancia y el mal juego de palabras. Su dolencia provenía principalmente de la retaguardia. De la línea más fuerte precisamente, la que ha sido salvavidas al que agarrarse cuando el gol y la inspiración se acatarraban. Ingresó el paciente hace unos días, tras sucesivos pinchazos en los charrúas muslos de la pareja de centrales titulares. Empeoraba el panorama la anormalmente larga baja de Savic en los últimos choques. Por si todo esto fuera poco, los partidos de selecciones agravaron la crisis añadiendo dos nuevos quebraderos de cabeza: la espalda de Lucas y el tobillo de Saúl. Familiares y aficionados llegaron a temerse lo peor y preguntaban a los doctores antes de dejarse llevar por el desánimo. “Partido a partido”, recetaban los médicos antes de que algún administrador de extremaunciones apareciera en escena.

Pasaron los días con el enfermo en observación. Evolucionando más lentamente de lo que las ansias e impaciencias de sus allegados esperarían. Pese a todo, las nubes que a principio de semana parecían negrísimas apenas descargaron agua. Lo de Saúl y Lucas no era tan fiero como se pintaba y Savic recuperaba el alta coincidiendo con el fin de la operación retorno. Mientras tanto Godín, santo y seña de la defensa, capitán de la guardia de la noche que defiende el muro inexpugnable, trabajaba a destajo con la mirada puesta en el Camp Nou. El herido grave pasaba a leve en tan solo unas horas. No fue cosa de los antibióticos ni de ningún secreto revitalizante, simplemente hubo que esperar y no dejarse apresar por alarmismos ni informaciones desinformadas.



En cualquier caso, si la evolución del doliente finalmente no fuera la apropiada, convendría recordar un episodio de pánico parecido. Sucedió hace casi un par de años. Se jugaba el Atleti a dos partidos la matrícula de honor en una temporada que ya era de sobresaliente. El paciente mostraba también mal color a pocos días vista de las citas. Por entonces, las afecciones se concentraban en la vanguardia. Agoreros de aquí y allá se encomendaron a placentas de yegua y otras hechicerías. El campo del próximo rival en Champions quedó regado con las lágrimas dolientes de Diego Costa y de Arda Turan, el turco que prefirió ser animador desde el banquillo. Con un gol en contra y las filas maltrechas resurgió uno de los más grandes Atletis que se recuerdan, cabezazo de Godín mediante. Haría bien el rival y la parte más ceniza de la grada en no fiarse del diagnóstico y dejar a un lado ese pronóstico reservado. Quizás también convendría que apartaran las vendas con cuidado para tomarle la temperatura al enfermo. En momentos como los que se vienen, no hay mejor cura ante cualquier dolencia que la determinación de los de Simeone. Lo más prudente, en suma, debería ser mirar a los ojos del supuesto paciente y desconfiar. Desahuciar antes de tiempo a alguien con la mirada del color de las rayas de los colchones puede tornarse en suicidio. 

martes, 22 de marzo de 2016

Somos Premium

Artículo publicado en CTXT:

http://ctxt.es/es/20160316/Deportes/4898/Atletico-de-Madrid-Sporting-de-Gijon-horarios-China-Asia-La-Colchoner%C3%ADa.htm
Somos Premium. De nuevo ha sido Simeone, cómo no, el que pone a secar la ropa en los balcones de la ironía. Tampoco esta vez habrá quien recoja el guante del maltrato al que se somete sistemáticamente al Atleti. El Cholo, además de técnico, ejerce también de junta directiva, de portavoz y de alma de tanta historia. En el palco andan a otras cosas, a vestir las cuentas que no salen en relación con lo de la Peineta, que no es lo que se demanda, pero no es poco.

Lo bueno de ser Premium es saber que el sudeste asiático habrá quien repare en que el partido ante el Sporting pareció un accidente sin serlo. Con el depósito en la reserva física y emocional, el Atleti contempló acalambrado cómo se escapaba el típico partido que suele acabarse en cuanto mete un gol. La estructura defensiva cayó fulminada de agotamiento. Fue una cuestión de piernas y no tanto de fútbol. Los rojiblancos, despojados de la presión y de la intensidad, se tornan más humanos. Rozan la vulgaridad incluso. Supo el equipo asturiano hurgar en la herida abierta. Echando el balón al piso, que no pintaba la tarde para esperar favores del cielo ni de la autoridad.


Tras la derrota, los abrevaderos de la información se saturaron de sesudos análisis que, a toro pasadísimo, mostraban el camino que pudiera haber evitado la derrota. Costaba respirar de lo contaminada que andaba la atmósfera deportiva de dibujos, nombres y presencias anheladas. Hubo quien creyó que la fórmula mágica se componía cambiando los cromos, así, sin más, desdeñando de un plumazo lo cargados que andaban los gemelos y las meninges tras la tanda contra los holandeses. Raro resultó que Griezmann no cayese desplomado, exhausto, tras sacarse de la manga del interior de la bota la obra de arte que tanto debió celebrarse a la sombra de la Gran Muralla.


Por vez primera en lustros, un parón de selecciones en el horizonte no parece tan mala cosa. Podrá el Atleti restañar heridas mientras el planeta balompédico se adormece entre torrijas, procesiones y frivolidades varias del Marqués Del Bosque. Las baterías deberán volver cargadas para afrontar un tramo final de temporada que se antoja apasionante y agotador a partes iguales. A estas alturas, los descansos son tesoros y su administración, plantación de horarios mediante, determinante. Esperar favores en base al respeto ganado durante los últimos tiempos no parece prudente, desgraciadamente. Además, programar los partidos del club colchonero a otras horas rompería los frágiles corazones de tantos niños asiáticos que no comen ni duermen ávidos de su próxima ración rojiblanca. Porque, eso sí, somos Premium. Eso no hay dios que nos lo quite. 

lunes, 21 de marzo de 2016

Carta abierta (en canal) al Sr. Tebas



Estimado Sr. Tebas,

Ante todo disculpe usted el atrevimiento de dirigirle estas líneas. Seguramente andará usted muy ocupado en las tareas propias de su cargo, pero le ruego sepa encontrar un hueco para leer esta inocente misiva entre la vorágine de promociones, de asignación de horarios a mala idea o de decisiones tan relevantes como la del punto de la carne del chuletón de buey que gusta usted de meterse entre pecho y espalda con bastante frecuencia.

Le escribo primero como aficionado al fútbol y, siempre, como seguidor del Atlético de Madrid. Sí, del Atleti, ese equipo tan molesto que de un tiempo a esta parte se ha creído con el derecho de autoinvitarse a la fiesta que usted y sus amiguetes preparan cada año para que se lo pasen bien los dos de siempre. Comprendo que debe ser un fastidio mayúsculo para usted, sobre todo por su condición, nunca ocultada, de seguidor del equipo de las mocitas, que al sur de la capital haya surgido un rival incómodo e inesperado. No debe ser fácil preparar el baile con el mimo que ustedes, ilustres próceres del balompié patrio, derrochan cada temporada. Diríase que la Liga es para usted como una hija a la que colma de atenciones y caprichos. A cambio de traerla en palmitas, usted y sus congéneres esperan de ella que otorgue sus amores a un pretendiente a la altura de las expectativas. Uno que haya estudiado al menos en un colegio tan bueno como en el que ella se ha formado. Imagino la desazón que le sobrevino cuando hace un par de temporadas la niña se presentó en casa del brazo de un novio vestido de rojo y blanco educado en la universidad de la lucha sobre el césped. Normal que no se haya recuperado aun. Casi le compadezco.

Haciéndome cargo de su situación, me gustaría, no obstante, recordarle que su condición de caudillo del asunto del balón se asienta sobre la soberanía de todos los equipos de primera y segunda división. Por ello, cuesta entender el criterio con el que vuesa merced reparte los horarios que se sufren cada semana. Sorprenden los descansos generosos que unos contendientes disfrutan cuando otros malviven teniéndose que bajar del avión vestidos de corto, como quien dice, para poder cumplir con la apretada agenda a la que sus ocurrencias les someten. Tampoco hay que desdeñar cómo usted, despreciando sistemáticamente a esa, a su juicio, molestia innecesaria llamada aficionado, programa encuentros los lunes o los viernes en horario casi de after hours, incluso en invierno. Cierto es que debe ser complicado: horarios Premium, horarios valle, horarios para contentar al mercado asiático o al mercado de abastos. Un dislate, vamos, y más con lo volátiles que andan los mercados últimamente.


Quisiera hacerle ver que las camisetas blancas con las que usted y sus churumbeles se fotografían sin pudor a la menor ocasión son abonadas proporcionalmente por todos los clubes que conforman la asociación con ánimo de lucro propio que usted dirige. El nuestro incluido, por más que a usted le disguste. Sería necesario hacerle entender que no queda muy ético fijar partidos futuros presuponiendo eliminaciones de nuestro equipo en competiciones internacionales. No confunda la realidad con sus deseos más fervientes, haga el favor. Debería saber que hay unos cuantos dispuestos a denunciar sus desmanes para con el Atleti. Humildes aficionados a los que a veces les da por juntar letras, como es el caso, decididos a defender lo que los dirigentes de nuestro club no defienden, quién sabe por qué. Sería deseable además, puestos a ser puntillosos, que usted no se permitiera el lujo de hacer bromas con respecto a las exiguas horas de plazo entre un partido y otro que acostumbradamente receta usted a los de la ribera del Manzanares. Si el Atleti sigue ganando es a pesar de usted. No hay nada que agradecerle. Ni en broma.

Sinceramente, no espero que esta carta le haga reflexionar sobre las despóticas formas con las que usted ejerce su ministerio. Despóticas y cobardes, debo añadir. Solo desde la cobardía puede entenderse que su alocado amor por el pálido conjunto no influya negativamente en las sesiones que usted programa para ese otro equipo al que usted adora sin amar. Ahí no se atreve, por si acaso los medios le acusan de centralismo o de poco fair play. Desgraciadamente, en este país la justicia o la injusticia en términos futbolísticos se miden tomando solamente dos únicas referencias. Al resto se les trata como lo que son para ustedes. Relleno. Figurantes de una película en la que el final se marca de antemano. Todo era armonía hasta que apareció el Atleti, dispuesto a saltarse el guion preestablecido. Imagino cómo se sofocó cuando ocurrió.

Me despido, señor Tebas. No quisiera que mi impertinencia hiciera que se le enfriara la carne, ni mucho menos. Dado que no espero rectificación por su parte, al menos le rogaría que se guardara usted esa sonrisita que exhibe cuando es preguntado sobre los retorcidos horarios a los que somete al equipo de nuestros amores. Le aconsejo que la esconda detrás de alguna de las fotos que inmortalizan sus continuadas presencias en el estadio de Concha Espina. Mejor mantenerla a buen recaudo, no vaya a ser que otro día de estos los jugadores del Atleti le vayan a dar otro disgusto pese a su maltrato hacia ellos. Si eso ocurre, la sonrisita se le va a quedar helada. Lo mismo que el chuletón.


Atentamente