Mostrando entradas con la etiqueta Final Champions 2016. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Final Champions 2016. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de mayo de 2016

Gracias

Artículo publicado en CTXT: 

http://ctxt.es/es/20160518/Deportes/6220/Emilio-Mu%C3%B1oz-Atleti-Gracias.htm

Gracias. Mejor decirlo al principio. Mejor que la primera palabra escrita sea gracias, que sea lo primero que alguien lea, no fuera a ser que pueda confundirse el objetivo de lo que viene a continuación. Vaya por delante que este ejercicio de agradecimiento quiere uno hacerlo hoy, con la gloria al alcance de la mano pero con la incertidumbre natural de citas tan grandes como la de Milán. Uno lo quiere hacer a unas horas del choque porque cree que es de justicia y porque no quiere que, borracho de triunfo o lamentando lo que pudo haber sido y no fue, algún despistado pudiera pensar que el sentimiento es otro. Lo que a uno le brota del interior es agradecimiento, más cosas también, pero sobre todo agradecimiento.

Gracias de nuevo para comenzar este párrafo. Gracias por los nervios que nos estáis haciendo pasar. Gracias por estos dedos en los que ya no quedan uñas. Gracias por hacer que el orgullo con el que uno pasea por su vida los colores rojo y blanco sea incluso un poco mayor. Gracias por hacernos gozar con lo que algunos califican de fútbol feo. Gracias por conseguir que a nuestros ojos sea arrebatador. Gracias por el fútbol directo y por el de orfebrería forjada al primer toque. Gracias por abrigarnos cuando el frío del invierno y la humedad del río aprietan. Gracias por no defraudar. Gracias por los planes que tuvimos que cancelar para estar a vuestro lado. Gracias por los fines de semana de emoción y los martes y miércoles de pasión. Gracias por el estallido de júbilo tras la tanda de penales que finiquitó Juanfran. Gracias por Barcelona y por Munich. Gracias por la trayectoria en Champions, en Liga y en Copa, aunque ésta última fuera breve. Gracias por los partidos en los que parecéis venir ganados de casa, por los partidos reñidos y hasta por las derrotas. Nunca agachasteis la cabeza ante ellas. Jamás dejasteis de merecer llevar la sagrada camiseta rojiblanca. Gracias por demostrar que un equipo pesa más que toneladas de individualidades dispersas. Gracias por todos estos años manteniendo al Atleti en el sitio que nunca debió dejar, ese sitio que es nuestro por historia y tradición.

Gracias una vez más. Gracias a Jan, por sus paradas imposibles y esa tranquilidad que es capaz de transmitir bajo el fuego enemigo. Gracias a Miguel Ángel, por asumir con impecable elegancia su situación. Gracias a Juanfran, por ser la persona que es y por las autopistas de ida y vuelta que dibuja en la banda derecha. Gracias a Filipe, por volver y hacer que su excelsa zurda nos hiciera olvidar cualquier paréntesis. Gracias a Stefan, por esa sobriedad que tan bien combina con esa cara de villano de película de James Bond. Gracias a Lucas, el hijo de Jean François, por todo el maravilloso presente con aroma de futuro que nos promete cada vez que salta al campo. Gracias Jose María, por jugarse la cara, la cabeza y el honor, si es necesario, para tapar un disparo a bocajarro. Gracias a Jesús, por no fallar cuando se le necesita. Gracias a Diego, por demostrar cada día que tiene metido este veneno muy dentro y por esas arrancadas, plenas de jerarquía, en las que juraríamos que le crece el bigote a medida que avanza metros hacia el campo contrario.


Gracias ante todo. Gracias a Tiago, por sus lecciones del primer tercio de temporada, por su sacrificio en el dolor y por retornar a tiempo. Gracias a Jorge, por ser el más reputado arqueólogo de los últimos pases y ser capaz de mezclar a la perfección la potencia de un panzer alemán con la sutilidad de un artesano latino. Gracias a Matías, por su paciencia y humildad a la hora de aprender. Gracias a Thomas, por llenar encuentros desesperanzados de ilusión y frescura. Gracias a Óliver, por poner el objetivo común por encima de todo en un año complicado. Gracias a Augusto, por parecer que lleva trienios a nuestro lado. Gracias a Saúl, por su despliegue, su potencia y por un gol que recordaremos hasta el día en que nos vayamos al otro barrio. Gracias a Gabriel, por la infinita capacidad de sus pulmones, por los kilómetros recorridos y porque a la hora de representarnos no se puede pedir más a un capitán. Gracias a Yannick, por sus gambeteos y esa sensación de invencibilidad que transmite a campo abierto. Gracias a Luciano, por aquel tanto con la espinilla. Gracias a Ángel, por revolucionar los partidos que exigen un levantamiento y por esos controles orientados de otro planeta. Gracias a Antoine, por su capacidad de convertir en gol cualquier traza de oportunidad y por hacernos dudar de si hay jugadores que corren con el botón de turbo de la consola apretado. Gracias a Fernando, por lo de ahora pero especialmente por lo de aquellos años. Gracias por dejarnos ser testigos de tu renacimiento, por ser uno de nosotros y por conducirte por la vida como te conduces.

Gracias a Germán, por su pizarra, su cronómetro al cuello y su conocimiento del juego, aunque no nos acabe de convencer que abandonase el chándal. Gracias al Profe, por exprimirles y pensar que siempre se puede dar más en cada ejercicio. Gracias al resto del equipo técnico, por facilitar la vida de los que nos hacen soñar sobre el césped. Gracias Diego Pablo, por existir. Gracias por enseñarnos y devolvernos tanto. Gracias por tus palabras y por tus silencios, por enseñarnos a vivir partido a partido. Gracias por demostrarnos que si se cree y se trabaja, se puede. Gracias infinitas.

Gracias a todos en suma por lo que estamos viviendo y por el camino que nos ha traído hasta este punto. Gracias por las noches en las que los niños y niñas del Atleti se han ido a la cama más contentos. Gracias por ayudarnos a soñar más fuerte junto a vosotros. Gracias por regar de sudor los campos del continente. Gracias por permitirnos mirar de igual a igual a los que por presupuesto deberían mirarnos por encima del hombro. Gracias por la simpatía perdida de los otros y por matar bien muerta la leyenda del Pupas. Gracias por esa media sonrisa que se adivina en la cara de Neptuno. Gracias por evidenciar que derrochar coraje y corazón no es solo una estrofa del himno. Gracias por los parques llenos de camisetas del Atleti. Gracias por enseñarnos que nunca hay que dejar de creer. Gracias en nombre de los que fueron, somos y serán. Gracias por ser los protagonistas de una bellísima historia que empezó a escribirse en agosto. Gracias por hacer que, llegados a este punto, nuestro agradecimiento se mantenga más allá de cualquier resultado. Esto solo podría acabar de una manera posible: Gracias.

viernes, 6 de mayo de 2016

Geografía caprichosa

Artículo publicado en La Vida en Rojiblanco:

http://www.lavidaenrojiblanco.com/opinion/geografia-caprichosa/

Aunque pudiera parecer lo contrario, la geografía es muy caprichosa. Cuando estudiábamos para convertirnos en los hombres y mujeres de provecho que no hemos llegado a ser, Europa contaba apenas con treinta países, isla arriba, isla abajo. Tras diversos apareamientos y divorcios de toda condición, el viejo continente actual cobija cuarenta y nueve países. Cuarenta y nueve territorios con sus nacionalidades, sus capitales y sus gobiernos, aunque sean en funciones. Lo de los caprichos de la geografía no lo decía tanto por la capacidad de multiplicación estatal, por muy asombrosa que sea, lo de la veleidad geográfica parte del hecho, también sorprendente, de la expatriación selectiva de grupos de individuos cuando conviene. Ayer por la noche, sin ir más lejos, pitido final mediante de un encuentro con la emoción de un tercer y cuarto puesto del trofeo Carranza, los aficionados del Atleti nos convertimos en ciudadanos de otro país europeo como por arte de magia. De uno muy lejano. Quizá de Azerbaiyán, que además es tierra de fuego, como decía nuestra camiseta en pasados episodios.



Los atléticos nos hemos levantado esta mañana con el pasaporte retirado y los ojos algo más rasgados. Frente a nosotros se perfilan veintitrés días hasta la final de Milán. Veintitrés días de invisibilidad y de extrañeza. De oír y leer atrocidades despojadas de cualquier asomo de imparcialidad. Tal vez los que las perpetren no alcancen a saber que el expatriado, por muy azerbaiyano que sea en estos días, no olvida el castellano y es capaz de hablarlo y entenderlo con cierta soltura. Personajes de renombre, opinadores e incluso intelectuales a tiempo parcial, ya glosan precipitadamente la gesta por venir y agotarán las existencias de adjetivos para referirse al rival del Atleti en la final. Eso sí, para no parecer xenófobos para con los azerbaiyanos del sur de Madrid, repartirán las migajas que sobren en sus banquetes de pleitesía a los necesitados extranjeros, que nunca se sabe.  

Lejos de antojarse complicados, los días por venir refuerzan la identidad rojiblanca y retratan a cada pájaro con claridad. Nunca estuvieron, no se les espera por tanto. Las jornadas venideras servirán para unir más las filas, para soñar más fuerte con la posibilidad de hacer historia pero también con la de acallar bocas. Más que nunca, debería recomendarse no consumir en estas próximas fechas. Aíslense del ensordecedor ruido mediático de la maquinaria puesta al servicio de la causa. No entren al trapo, no debatan sobre violencia, estética futbolística y límites del reglamento con quien no entiende, no intenten razonar. Métanse en una burbuja. Asuman su condición de refugiados en su propia casa. Siéntanse orgullosos de ser azerbaiyanos y salgan a la calle con la nueva nacionalidad y la camiseta rojiblanca a la vista. Conviertan Carabanchel, San Blas o Chamberí en barrios de Bakú. Transformen cada rincón del país en el que habita un colchonero en un trocito de esa Europa lejana y preasiática a la que nos condenan. Si esto fuera medianamente serio, Google maps se adaptaría a los caprichos de la geografía para afirmar que el Manzanares nace en una montaña del Caúcaso y la fuente de Neptuno se erige a su orilla dando de beber triunfos a sus nuevos ciudadanos.