miércoles, 27 de octubre de 2010

Tarde de cine

Después de dar siete vueltas en un aparcamiento de centro comercial con 35º de temperatura y un 95% de humedad relativa, después de haber pagado 20 euros para dos personas (y eso que era en la sesión golfa, que dan ganas de decirle golfa a la taquillera por los precios que cobra), después de haber hecho la pertinente cola para comprar el equipo básico de supervivencia (es decir, súper dúo combo monstruoso-tirando- a-gigante que consta de dos refrescos de tres litros cada uno, dos quintales de palomitas y un superbol de nachos con queso cheddar) y de buscar entre tinieblas utilizando la luz del móvil dónde coño tienes que aposentar las posaderas, se está preparado para disfrutar de una sesión de cine en condiciones.
Cualquiera de ustedes será consciente de la crisis que al cine acucia, crisis sobrevenida por el sorprendente hecho de que haya gente que prefiera ver el cine en casa con su joumcinema recién comprado bajándose la película del emule (cosa que ustedes no harán, no lo dudo, que aquí solo entra gente respetable, oiga) a gastarse 40 € en una tarde de domingo poniendo en serio riesgo la salud cardiovascular por el tamaño del combo o por la alta probabilidad de sufrir el síndrome de la clase turista por el tamaño de las butacas.

Lo malo de los multicines es que, uno que de natural es despistado,  no siempre se mete en la sala de la película que quieres ver, por lo que, ante ti se abre el siguiente abanico de posibilidades:
·  Opción a) Te metes en la sala donde echan la superproducción con un presupuesto de muchos ceros (pero muchos) en efectos especiales que todo el mundo ha visto, normalmente te gusta  y al salir exclamas :
-Si es que tenemos que venir más al cine, merece la pena lo que hemos pagado.
·  Opción b) Te metes en la sala donde echan la comedia romántica de moda, normalmente pasas el rato medio entretenido y al salir exclamas:
-O esta película ya la he visto o es que son todas iguales, chico conoce chica, al principio se caen un poco mal pero después de varios avatares se dan cuenta de que no pueden vivir el uno sin el otro y acaban juntos.
·  Opción c) Te metes en la sala donde echan una película de cine español, en ella después de unos títulos de crédito que duran más que la trama por la cantidad de entidades estatales que subvencionan, se muestra la realidad introspectiva de un monaguillo ninfómano adicto al pegamento (ahora se explican que con este planteamiento al menos dos televisiones autonómicas, el ICO y varias productoras independientes de comunidades con realidad nacional diferenciada hayan puesto dinero), además recuerdas que el actor de turno se ha cansado de decir por todos los platós que para meterse en el papel del monaguillo estuvo ayudando en los oficios de la parroquia de San Cosme y San Damián durante seis años y, claro te llega. Nada más salir exclamas:
-¡Será joputa lo que ha hecho, y con el dinero de todos!
·  Opción d) te metes en la sala en la que echan una joya de cine iraní con subtítulos en checheno, evidentemente es tan genial que te empequeñeces ante su grandeza y, no pudiendo resistir tu insoportable superficialidad, te clavas durmiendo tres horas en el cine, tras lo que exclamas:
-¡Se me ha quedado el cuello como a la madre del rey!
Pues bien queridos lectores, lo que pasó en el partido del Atleti en el pasado fin de semana es un claro caso de opción b), la comedia romántica. Empezó el partido con el Atleti dominando, creando oportunidades y pareciendo que se iba a llevar el partido, pero tras encajar el primer gol, la afición exclamó a coro:
                -¡Esta película ya la hemos visto!
Y sí, ya lo llevamos viendo demasiado tiempo en la mayoría de salidas a domicilio del equipo. Unas veces el chico no se entera porque sale con la caraja y otras veces es la chica la que parece que sale bien pero no mata los partidos y al final pasa lo que pasa, drama amoroso con tintes de descuelgue en la clasificación respecto a los rivales por entrar en Champions.
Para terminar, en este último film es de justicia destacar la intervención estelar de un secundario de lujo, que en este tipo de películas suele hacer el papel de antiguo novio buenorro o de exnovia casquivana que hace dudar a los protagonistas de si seguir adelante con lo suyo. Sí, sí, ese que ustedes piensan: el árbitro. La actuación del árbitro solo se justifica si después de la comida con que le debieron agasajar los directivos del equipo gres-porcelánico se le hubiera ido la mano con el tinto, el brandy, los “solesysombra” y dos gin-tonic  mientras gritaba a los cuatro vientos que un Ramírez Domínguez no se arredra nunca si de beber se trata. Vaya por delante que su actuación no debe justificar lo que desde hace tiempo pasa fuera de casa, pero convendrán conmigo que, después de no pitar tres penaltis meridianamente claros y de desquiciar al personal no fuera extraño que en todo sitio donde había un atlético viendo el partido se oyera la misma exclamación que a la salida de las películas de cine español:
-¡Será joputa lo que ha hecho, y con el dinero de todos!

viernes, 22 de octubre de 2010

Las hermanas

Las noches de competiciones europeas son frías, terminan de manera caliente si llegas lejos en alguna competición como el año pasado, pero generalmente son noches en las que, si hubiera un aparato de rayos X en los tornos del estadio, se verían pantalones de pijama debajo de los vaqueros y camisetas de damart con pelotillas a la altura del plexo solar debajo de la camisa Raflauren.
Para sumarse a este ambiente, vinieron también del frío unos señores noruegos muy simpáticos haciendo gala de la educación que se estila en los países nórdicos: hacen cola detrás de ti sin empujarte aunque estés protegiendo el  balón, no pegan una mala patada y paran el partido si una viejecita quiere cruzar la calle o el campo (suponiendo que Valera sea la viejecita del Atleti, que por velocidad no, pero por achaques…).
Los primeros 60 minutos de partido se podrían sintetizar en uno de los comentarios que mi queridísima esposa no dejó de verter durante ese periodo:
-Pues para ver esto, cambiamos y vemos Gran hermano 12.
Y miren ustedes que la cosa estaba para ver a la Milá y a esos mozos y mozas constantemente sin camiseta o escotadas (según sexo, que todavía existen este tipo de diferencias tal vez por el cese de Bibiana Aído), pero con la terquedad que le caracteriza a uno y las experiencias de finales de partido (no siempre positivas) vividas con este equipo desde que uno tiene uso de razón, me resistí. Sí, sí, me resistí bajo la promesa a mi consorte de que algo bueno tendría que pasar y el insignificante detalle de que a partir de hoy y durante tres meses tendré que bajar la basura, hacer la cena y tender la colada, que un hombre cuando se impone se debe imponer de verdad.
En esto que apareció en el campo el Kun en sustitución de Forlán y, ¡qué cambio! Nada más salir aprovechó un lío en área después de un contraataque que había iniciado él mismo con un robo, más tarde le dio en bandeja a Diego Costa el tercero y, entretanto dio más sensación de peligro que Bigas Luna en una bienal de cine sacro.
Hay algo aquí con nuestros chicos de la delantera que se nos debe escapar, Forlán vive desde un tiempo a esta parte enfurruñado y triste y, parece que tiene celos de Agüero. Algo de razón tiene porque, una vez se marchó Torres, la afición adoptó a Kun como su estandarte y casi le perdona todo, por ejemplo las mismas declaraciones en boca de uno y otro tienen diferente reacción por parte del respetable, pero eso no es óbice para que Diego se centre y sea el que siempre ha sido. Podríamos decir que Diego es esa chica adolescente a la que sus padres reprenden por ennoviarse con el Jonathan (que por cierto no es que robara aquella moto, es que le tiene manía su agente del centro de menores) a pesar de que ella saca todo notables y bienes en los últimos cursos de la ESO (sí, sí, otra víctima no me digan más), mientras que Kun es la otra hermana, la que desde pequeña quiso ser artista (hay que ver cómo imita a Marujita Díaz, si hasta le da la vuelta a los ojos casi) y todo lo que hace cae en gracia para sus padres.
Seguiremos ahondando en este tema pero de momento les dejo, que tengo que bajar la basura.

martes, 19 de octubre de 2010

Amenaza global

Lansing (Virginia) 09:23 AM
-Tenemos el último informe de inteligencia señor, creo que deberíamos activar el protocolo.
-Bridget, póngame con el presidente.
 Washington D.C  01:27 PM
La sala contigua al despacho oval estaba totalmente insonorizada y se había diseñado incluso para soportar un ataque nuclear, era la primera vez bajo el mandato del nuevo presidente que se reunía de urgencia el gabinete de crisis gordas. A él asistían el presidente, los directores de la CIA y FBI, los tres generales del estado mayor de los ejércitos, la secretaria de estado y un señor que se sentaba al fondo y que nadie sabía muy bien a qué se dedicaba, pero que estaba allí desde los años de la administración Reagan y, claro, no era cuestión de hacerle un feo.
-Señor presidente, la amenaza está totalmente confirmada y es real, tenga en cuenta que esta organización puede llegar a mover a alrededor de 2 millones de adeptos –dijo el director de la CIA.
-Hillary, ¿hasta ahora no sabíamos nada de ellos? –inquirió Obama.
-Señor, los informes no lo indicaban, tengo al teléfono al presidente Zapatero para hablar con usted.
-No, a Zapatero no –gritó el presidente -que me vuelve a hablar del powerpoint ese que me manda siempre para la alianza de civilizaciones. Decidle que estoy en el servicio con un apretón presidencial.
-No me acabo de quitar lo de Afganistan y lo de Irak y ya tenemos otra fiesta –dijo el presidente-. Director Jameson, ¿tiene al hombre para esta misión?
-Sí, señor presidente, el agente Peralejo es nuestro hombre, además es de familia española.
-De acuerdo, manténganme informado.
Más tarde, ya en el dormitorio oval (qué manía de hacer todo sin esquinas), el presidente no podía conciliar el sueño, y su esposa, siempre sensible a los asuntos de estado, lo notó:
-¡Barack coño, que no paras de moverte y me vas a dar la noche!
-Perdona Michelle, pero es que estoy muy tenso, no te imaginas lo que se nos viene encima. Oye, ¿y si ya que estamos despiertos y hablando de venir encima y para quitarme la tensión…
-¡Los cojones Barack! Yo no tengo la culpa de que las amenazas globales te pongan gambitero.
El hombre elegido (el agente Peralejo) contaba con la ventaja de tener doble nacionalidad española-estadounidense por nacimiento. Su madre, Jacinta Peralejo, salió de Molina de Segura en los primeros setenta con la maleta cargada de idealismo hippie y una, tal vez merecida, fama que compartía con los productos de la huerta murciana (vamos, que era fresca). Una vez en San Francisco, Jacinta vivió en la carretera, fumó marihuana y, como decía la canción, se puso flores en el pelo. Años más tarde, cosas de la vida,  sólo le quedaba una autocaravana en la que vivía, un enfisema pulmonar y ni un pelo en la flor. Pero además tenía a Shawn Jesús (Jesús como mi padre, apostillaba siempre Jacinta).
Shawn Jesús Peralejo, fue desde que nació  un niño enclenque a pesar de que su madre le atiborraba a arroces huertanos y pistos de la ribera. Él prefería leer libros en vez de ir a cazar tejones y mapaches como los demás muchachos del parque de caravanas, lo que le convirtió en objeto de persecución y cachondeo por parte de sus compañeros. De esos años, Shawn Jesús, obtuvo una capacidad casi increíble para mimetizarse con el paisaje (es de destacar cuando aguantó más de 13 horas sumergido en mierda de alce para evitar que le mataran a collejazos) y una velocidad fuera de lo común (ríanse ustedes de Forrest Gump, ríanse). Todo ello le sirvió para graduarse como el tercero de su promoción del FBI en Quantico, no llegando a ser el primero por la molesta costumbre de adaptar cualquier idioma al panocho que había mamado (sirva como ejemplo su ya famoso en la agencia: “Acho, ¿what the fuck is this?”, cuando llegaba a la escena de un crimen).
Ya en el avión que transportaba a Shawn Jesús y su equipo a Madrid, abrieron los dossieres que les habían preparado y conocieron por fin que su destino era el estadio Vicente Calderón. También supieron que esa misma tarde se iban a infiltrar en una reunión del grupo que se consideraba una amenaza para la paz mundial, los atléticos. Gente que, según el informe, se desplaza en masa semanalmente para, con la excusa del futbol, sufrir una catarsis que rozaba lo sobrenatural, que eran capaces de quedarse cantando una hora después de haber perdido una final o de animar más que nunca a sus colores a pesar de ir perdiendo por tres goles.
La experiencia en mimetización de Shawn Jesús resultó impagable a la hora de caracterizar al grupo operativo: pintados de rojiblanco, con plumas en la cabeza y bufandas al viento diríase que los cuatro individuos (dos de Nebraska, otro de Winconsin y nuestro protagonista) que se dirigían a la puerta 23 del estadio eran de Carabanchel por lo menos….
(Disculpen ustedes que interrumpa aquí el brillante psico-thriller de espionaje huertano internacional del que están disfrutando, pero algo habrá que hablar de futbol, ¡vamos digo yo!
El partido del sábado se ganó casi sin querer, con cuatro ausencias de jugadores clave y seguimos arriba en la clasificación después de un calendario difícil. Muchos de ustedes se preguntarán el por qué de que un partido como este no se complicara como hay muchos a los que (desgraciadamente) nos hemos acostumbrado y fue porque cuando Simao fue a lanzar la falta o cuando Valera (también murciano) se internó en el área cuan Garrincha improvisado y miró atrás para dar el segundo gol a Diego Costa, oían en su interior la voz de un central con bigote que nos ha dejado hace poco y que era de los últimos que ha honrado esta camiseta desde su primer día en el club hasta el último. Un central con bigote que infundía respeto en sus adversarios, que metía goles de vez en cuando y que hasta fue protagonista de una canción de Glutamato Ye Ye. Un central con bigote del que se admiraba su planta cuando íbamos a tomar el bocadillo del recreo al Calderón y entrenaba el primer equipo. Descanse en paz. Realizado este merecido recuerdo, volvemos a nuestra historia)

-Y esta es la última información que tenemos del grupo, señor presidente, a partir de este momento no hemos sido capaces de contactar más con ellos, temo que los hayamos perdido.
Sólo el señor del fondo se dio cuenta del fax que estaba llegando en ese momento a la sala y que transcribo literalmente:
---04:56 AM-- Asunto  Clasificado--Informa Agente S.J. Peralejo------
Por los datos obtenidos, no podemos considerar una amenaza al grupo de sujetos. Posible utilización de armas químicas sobre el equipo operativo que han hecho que los agentes Jones y Caldwell no paren de cantar Paseo de Pontones arriba (no descarto el consumo elevado de un brebaje llamado Mahou). El equipo operativo ha decidido unirse a los sospechosos, hay algo que se te mete en la sangre una vez estás aquí. Corto la comunicación y ¡Forza Atleti, “chiquico”!
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