lunes, 4 de febrero de 2013

...Y justo entonces....


“…y justo entonces, cuando ya resonaban en la escalera los decididos pasos de los policías locales abriendo paso a un cerrajero muy mal encarado y el secretario judicial desenfundaba el capuchón de su boli Bic para levantar acta de lo que ocurriera a la hora de ejecutar el desahucio, apareció él y consiguió paralizarlo. Consiguió incluso que los que venían a echarme de casa hicieran una colecta en la que se recaudó el importe de tres mensualidades y el capuchón del boli Bic del secretario, que ahora es utilizado por mi niña la mediana de pasador de pelo como vívido recuerdo de lo que nos tocó lidiar…”


“…y justo entonces, cuando el ánimo empezaba a flaquear entre algunos miembros de la grada rojiblanca. Cuando ni las arrancadas de Juanfran, ni el pundonor de Koke, cuando ni la pelea, menos proverbial que de costumbre eso sí, de Falcao, cuando ni la presencia de un Adrián con la misma mala idea de un peluche de color lila cuando pisa el área contraria parecían bastar para doblegar al rival, apareció él y consiguió invertir la situación. Ya antes del gol se vio que la cosa había cambiado con su sola aparición en el campo. Un par de arrancadas llenas de potencia devolvieron la esperanza en llevarse la victoria en un partido con mucho más empuje que juego. Entonces vino el corner y el portero rival, impecable aunque poco exigido hasta el momento, decidió brindar un sentido homenaje a las denominaciones de origen de La Mancha y La Rioja Alavesa y a sus vendimiadores saliendo a por uvas. Pero uvas gordas, no crean. Aún así, uno prefiere pensar que más que homenajear a los esforzados agricultores que doblan la raspa en aras de recolectar racimos de la variedad Tempranillo, el portero rival dejó pasar el balón cegado por la admiración, influenciado por esa cara de malo de película de narcotraficantes, por los rebotes que le suelen favorecer y hasta por su terrenal debilidad, mostrada también ayer en lances de los que debería huir como de la peste para no quedar encasillado como jugador polémico, problemático y candidato constante a la expulsión fulminante…”




“…y justo entonces, cuando pensábamos que empezaba otra semana anodina en la que volveríamos a comer pasta y arroz para intentar estirar al máximo el magro sueldo, apareció él con un jamón de recebo bajo el brazo, casi sin decir nada lo colocó sobre el jamonero aquel que llevaba años huérfano de uso y se puso a cortar lonchas con la misma finura del pelo del ya ausente Emre. Dispuso las lonchas en un plato creando un abanico de colores rojo y blanco. Blanco de grasa en el exterior, un rojo casi granate en el interior y terminó su obra colocando en el centro dos lascas que girando sobre sí mismas formaban un número diecinueve, su número. Los niños aplaudían a rabiar ante la pericia en el corte y cayeron rendidos al poco rato tras hartarse de comer algo que no fueran macarrones. Solo entonces él se marchó, casi sin despedirse, pero con esa serenidad en la mirada que solo poseen los héroes como él, los que siempre llegan cuando un rescate se necesita…”  

6 comentarios:

  1. Lo que yo le diga, D. Emilio, no le cojo el paso. No bien termino de comentarle el anterior y ya estaba usted en corte y confección.
    No pude ver el partido, por aquello de que de vez en cuando hay que migrar a casa y me pilló de vuelta, pero me hago una idea. Y es que Diego Costa ya está señalado por la prensa. Ya da igual lo que haga, ya es un "polémico".
    Pues a mi, que quiere que le diga. Es uno de los mios. Y aquí le quiero.

    Buenos dias...de nuevo.

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  2. No crea que es fácil cogerme el paso en la actualidad, ni yo mismo soy capaz de hacerlo...

    Costa está señalado por unos y por otros por su estado de forma y por haber pasado de ser un acompañante útil a un jugador que saca las castañas del fuego al equipo un día sí y otro casi también. Es lo que tiene aguantar tanto tiempo en lo alto de clasificación, molesta a la gran masa que solo se defiende a base de desprestigiar.

    También es uno de los míos, con sus pros y sus contras.

    Buenos días Don Carlos...

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  3. Hombre, si hasta las tramas corruptas se interesan por el blog de Don Emilio...

    Imaginarse un deporte sin casas de apuestas es como imaginarse Alcorcón sin Eurovegas, qué desperdicio, con el potencial corruptor que tiene... Me disculpe don Emilio por ponerme a decir estas cosas, pero es que me parece que en esta, su casa, se habla del Atleti, de señores de pueblo y de acertados símiles, y que vengan a meter el sucio dinero de por medio me sienta mal.

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    1. Sí, la camisa de señor que apuesta online me queda un poco grande a no ser que dichas apuestas sean hechas en un canódromo y cubiertas por un señor con un mordisqueado puro apagado en los labios de manera permanente.

      Dicho esto, como servidor de principios e incluso de finales anda justo, si algún amable patrocinador quisiera invertir en este humilde creador de opinión aunque sea en negro o hasta en gris marengo, dejen referencia en la portería y prometo contestar...

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  4. Buenas, don Emilio.
    Por lo que leo ya consigue dormir un par de horas del tirón, ¿eh?
    Muchas gracias por la crónica. Creo que se está inflando en demasía el “fenómeno” Diego Costa. Para bien y, sobre todo, para mal. Cierto que es uno de los nuestros, pero podía dedicarse más al juego y menos a las marrullerías. Y no me vale que sin éstas no sería Diego Costa.
    De momento vamos bien.
    Un abrazo.

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  5. Don Paul, desde mi punto de vista la leyenda de Costa como jugador polémico se ha hinchado por el mero hecho de que fue en ese campo con hechuras y maneras de penitenciaría del medio oeste americano en el que supuestamente se destapó como tal.

    Está claro que hay que afearle ciertos comportamientos y me consta que el Cholo, único referente del que podemos esperar algo en el organigrama de la sociedad, lo ha hecho, pero en el caso del partido con el Betis, solamente le achaco la culpabilidad de haber caído en la trampa del rival, que ya desde que puso el pie en el campo le buscó las cosquillas.

    Se va durmiendo, poco, pero bien aprovechado.

    Un abrazo

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