lunes, 16 de septiembre de 2013

Relaxing crónica del Atleti-Almería (o de cómo la Agonía se pasa al bilingüismo de andar por casa...)

El despertador de Casiano suena pronto, tan pronto como cantaría un gallo si hubiera algún gallo cerca del feo bloque de pisos en el que vive desde que se casó. Todas las mañanas sale de casa hacia el trabajo, ese bien tan preciado en estos días, y recorre el trayecto abstraído, pensando en sus cosas. Nada más llegar al sitio donde desarrolla su actividad se pone el mono de faena y comienza a realizar mecánicamente las tareas que él mismo se impone. Le da igual eso de ser el único que desde hace mucho tiempo aparece por la obra. Él, cumplidor como es, prepara la mezcla, la extiende sobre el muro que está levantando y apila ladrillos con la máxima precisión aun sabiendo que no habrá capataces ni aparejadores que revisen lo que hace, que nadie se pasará a ver cómo va una obra a la que los tiempos y las circunstancias están dejando morir de inanición. Cierto es que de cada seis meses más o menos aparece por allí una cuadrilla de obreros de diseño. Obreros con el mono inmaculado y con la manicura recién hecha que no se paran siquiera a saludar a Casiano. Justo esos días aparecen también muchos periodistas que tiran fotos a los peones repeinados mientras cogen un ladrillo y lo llevan de un lado a otro enseñando una sonrisa que acompañará a las noticias sobre lo adelantado que va todo. Casiano sabe que ni esas representaciones ni los acontecimientos de la semana pasada cambiarán el hecho de seguir trabajando en soledad, de no tener siquiera un compañero al que comentar el frío que hace o si ha dormido mal, pero continúa con sus quehaceres pese a todo. Manda a Casiano para allá, dijo el arquitecto sabedor de la fama de responsable que se ha ganado nuestro protagonista en la constructora. Allí sigue él. Solo él. No abandonará su puesto pese a parecerle extrañísimo que solo un obrero esté trabajando en un estadio con vanas aspiraciones de olímpico. Él seguirá yendo pase lo que pase y apenas se permitirá acercarse a media mañana a un bar de Canillejas para tomar una relaxing cup de café con leche, que es cosa typical de Madrid…


Jugaba el Atleti contra el Almería en horario de relaxing café, copa y puro y la gente se acercó al Calderón happy y contenta, con ganas de ver fútbol. Había ganas de disfrutar one more time del equipo tras el siempre inoportuno parón de national teams y la gente comentaba de camino al estadio que visto lo visto seguirá siendo nuestra home por muchos years, sobre la de time que ha debido pasar desde que three jugadores del Atleti jugaran de titulares con la Red. Realizó El Cholo some cambios con respecto al equipo de costumbre y dejó en el banquillo a Mario, Arda y Miranda. Salieron por ellos el renacido Tiago, el musculoso y llegador Raúl García y el debutante Giménez, que mostró criterio during the match a la hora de sacar el balón y dudas a la hora de ir al corte, incluido el de pelo. La no presencia de Arda otorga al Atleti un talante more industrial, more de maquinaria pesada. Una escuadra que apuesta por el heavy metal sobre cualquier otro posible estilo. Lidera a la voz Diego Costa, esa pesadilla para cualquier central de estos times, se apunta al bajo Villa y a la percusión de la moral del adversario Gabi.  



Resistió poco el Almería, la verdad, y no es cuestión de minusvalorar el trabajo of the rival cuando enfrente se planta esa cadena de montaje futbolística en la que se ha convertido el Atleti. Primero Villa tras mostrar dotes adivinatorias sobre para dónde iba a salir un rechace and then Costa de penalti pusieron a los nuestros en advantage. Antes del descanso acortó el contrario tras jugada atropellada y de blandura defensiva pero fue un espejismo, palabra que servidor no sabe cómo se dice in english y por eso no la traduce y mucho menos la pronuncia.

After the break, siguió el Atleti a lo suyo. With esa actitud machacona, with esa hambre, with esa máxima de no hacer prisioneros. Avisó Koke haciendo temblar the larguero y, más tarde, sentenció Tiago tras asistencia de Simeone con la pizarra. Quedó tiempo para poco más, si acaso para ahorrar esfuerzos de cara al compromiso Champions y para que Raúl García y Koke consiguieran el cuarto al alimón antes de que el rival maquillara el resultado o como se dice en la lengua de Shakespeare, making up the result.


Sigue el Atleti a lo suyo y lo hace encaramado on the top de la clasificación. Cuatro de cuatro. Sigue el Atleti ahí y, lo más importante es que llega al objetivo siguiendo distintas ways, todas ellas válidas. Cuidando más o menos la estética la cosa funciona y cada match que pasa la afición se contagia de optimismo sin atisbar límites. ¡Que pase el siguiente!, o el next, que se diría, reclama el personal mientras degusta un relaxing café con leche, que es cosa typical de Madrid…

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Con cara de nuevos...

Andaban los dos con cara de nuevos, que es lo que toca en estos casos. Con cara de despistados, con cara de turistas de los que pasean por el Madrid de los Austrias con un plano mal doblado en la mano y asomando una cartera regordeta de las que atraen a carteristas originarias de los Cárpatos como moscas a la miel. Con cara de dónde está el baño, que me llevo aguantando desde que llegué a Barajas. Pues al fondo a la derecha, como en todos los edificios de bien. ¡Ah!, dicen ellos empezando a asimilar este tipo de cosas, esa desconfianza hacia los baños que se ubican al fondo a la izquierda y hacia las casas en las que hay que pasar por el salón para ir a los dormitorios.



Andaban los dos con su cara de perdidos y les tumbaron en una camilla, les llenaron el pecho de electrodos y les sondearon las rodillas pegándoles con un martillo de relojero. Pululaban alrededor suyo las enfermeras, varios auxiliares y un medico al que les habían presentado nada más llegar a la clínica. Villalón creían recordar que se llamaba ese galeno con cara de no repartir más que pronósticos reservados. Llegados a este punto, fueron introducidos en una sala donde esperaba una señora bajita con manos de pianista venida a menos. Les esperaba jeringuilla en mano para cubrir el expediente del análisis de sangre “¡Hala, a mirar para otro lado, que luego os mareáis y me cae bronca!”, añadió la extractora con desenvoltura. “Primero tú, el rubio…¿Tú te llamas?...¡Ah!, sí, si lo pone en las etiquetas. Alder…AlDarthVader, ¿no? Y tú te llamas, Guilavo…Willowi, ¡eso!”




Andaban los dos con su cara de nuevos, con su cara de burros en un garaje, con su cara de desubicados y aguantaban estoicamente el picotazo como lo aguantamos todos, intentando ocultar que a pesar de la de veces que a uno le han pinchado sigue dando grima y reparo a partes iguales. Mientras la ATS rellenaba varios tubitos, repararon en que la repisa de enfrente albergaba muchos otros tubos llenos de sangre. Alrededor de treinta habría. Las muestras de los análisis al resto del plantel. No eran de color rojo encendido como la que a ellos les acababan de extraer. Sorprendentemente, muchos presentaban algunas vetas blancas que se mezclaban con el rojo en perfecta armonía. Los había con más líneas blancas sobre el mar rojo en el que nadaban pero destacaba uno sobre todas las demás. Uno en el que la sangre presentaba rayas rojas y blancas del mismo grosor, rayas rojas y blancas que recorrían el torrente sanguíneo de alguien tras ser bombeadas por un corazón que también imaginaban rojo y blanco. Con su cara de nuevos y con mucha curiosidad miraron la etiqueta adherida al tubo. Diego Pablo Simeone leyeron. 

jueves, 29 de agosto de 2013

De desguaces e intermediarios de cebollas

Miraba El Cholo por la cristalera de uno de los funcionales y modernos salones del hotel en el que el equipo se hospedaba mientras daba cuenta mecánicamente de un café con leche y de una rebanada de pan con tomate y pernil de la tierra. Quedaban pocas horas para el partido y nuestro técnico pensaba en los últimos ajustes, en las palabras exactas a utilizar para exacerbar el ánimo de los suyos justo antes de salir al campo. Tomaba Simeone su merienda, esa comida tan ninguneada por nutricionistas y endocrinos, siempre pendientes del desayuno como base de todas las teorías, y ya las ediciones digitales de los periódicos daban por hecha la venta de Demichelis en lo que se calificaba como una operación redonda como un donut de chocolate. No quería Simeone acabar de creer lo que se oía y se preguntaba con qué cara le tendría que pedir al central argentino que se dejara la piel en el campo si en algún momento las circunstancias del partido aconsejaran u obligaran su participación. Pensaba El Cholo en lo de la operación redonda como una rueda de tractor e intuía que había algo que se le escapaba, algo que ni los que gobiernan el fútbol ni los que dan fe de ello en los medios deben conocer. Lo de Demichelis sería una operación redonda como una pizza cuatro estaciones si estuviéramos hablando de intermediarios de cebollas, por ponerles un ejemplo: ¡Que negocio he hecho, Ceferina! Le compré un cargamento de cebollas a un agricultor a quince céntimos el kilo y lo he vendido en el mercado central a setenta. Redonda como el volante de un autobús de la EMT sería también si de operaciones de las que se realizan en un desguace hablamos, compra usted un coche para el arrastre por cien euros y vende sus piezas por más del triple de lo que pagó por él. Cavilaba Simeone sobre la redondez de ciertas operaciones cuando, ya después de acabar con su merienda, se encontró con el Mono Burgos en el hall y comentaron que, más allá de redondeces e incluso esfericidades, ellos iban a disponer de un central menos para afrontar el curso y que si no sería posible que ciertas operaciones estuvieran pergeñadas por gentes de despacho que debieran dedicarse a intermediar en la compra de cebollas o a comprar coches para el arrastre. No se les daría mal, ya que casi todo lo que tocan queda para echarse a llorar o para el desguace.


Salió el Atleti al campo dispuesto a afrontar otra final y salió con el equipo de gala y con Courtois de amarillo, algo que nos gusta más. Salió el rival con Marimar Jr. de titular y salió con Chés en vez de Iniesta, hechos que reflejan a las claras que el nuevo mister culé no solo tiene problemas de gusto a la hora de elegir americanas de vivos colores. Comenzó el partido y se echó el Atleti un poquito demasiado atrás, tal vez tímido o tal vez agazapado, vayan ustedes a saber. Amasaba el balón el rival y pudo hacer daño a los nuestros tras un par de esas combinaciones infinitas y algo cansinas. Pasaban los minutos y a cada minuto que pasaba respondía el Atleti adelantando un metro las líneas y ganando en seguridad y aplomo. Encontró el rival la coartada de la supuesta violencia rojiblanca para intentar disimular su impotencia y empezaba a salir el Atleti a la contra con mala idea, con Arda manejando el avance desde el centro y con Diego Costa como primera línea de infantería. Pudo cambiar el partido de manera drástica antes del descanso, pudo ponerse el Atleti por delante a pies de Koke, pero sobre todo en un remate del turco que el suplente en la selección del suplente en su equipo sacó de forma increíble y ya no hubo tiempo para más que para que el Atleti se marchara al vestuario dueño del partido y confiado en el plan y el rival se fuera a la caseta con Xavi y Busquets erigidos en asesores del árbitro en lo que a cuestiones disciplinarias se refiere.



Nada más mostrarse, la segunda parte heredó lo que se vio en el final de la primera: el Atleti mandón y lleno de peligro y el equipo del novio de Shakira enfurruñado, con esa típica rabieta que los niños consentidos desarrollan cuando alguien osa discutir la propiedad de un juguete o el orden establecido. Volvió de nuevo el cancerbero que ayuda a calentar al futuro padre del hijo de Sara Carbonero a sacar una mano con tintes de milagro tras disparo intencionado de Villa y fue entonces, justo entonces, cuando el colegiado, bien asesorado por los mediocentros que vestían de azul y grana, decidió que hay ciertos asuntos que no deben cambiar a lo loco de la noche a la mañana. Hay ciertas cosas que tienen un orden, un guión establecido. Usted es el protagonista de la película y aquel señor del sombrero es un secundario, esto es lo que hay. No debe el secundario robar un plano que no le corresponde supuestamente, no debe uno saltarse ciertos escalafones decididos en redacciones y juntas extraordinarias de intermediarios de cebollas encerrados en los cuerpos de presidentes de clubes de fútbol. Pensó en todo esto el trencilla y pensó también en los estudios de sus hijos, en el seguro médico privado y en lo que pudiera llegar a pasar si al final de la película el malo, que para ustedes y para mí es el bueno, se llevara a la chica del brazo.

Expulsó el árbitro a un Filipe que cinco minutos antes había sufrido un plantillazo alevoso del jugador que colecciona balones dorados por un forcejeo con Alves, ese jugador con vocación de artista circense, tras consultar con un linier que estaba a sesenta metros de la jugada, lo que justifica las reticencias de Platini y Blatter a la hora de introducir las nuevas tecnologías en el fútbol. Con semejantes facultades visuales en los auxiliares de banda, el ojo de halcón es algo claramente superfluo. No contento con eso, expulso también a Arda, que ya estaba con sudadera y chancletas en el banquillo, probablemente por decirle en otomano antiguo lo que merecía y hasta pitó un penalti cabriolero que fue desperdiciado por el ayer desdibujado astro del gesto ausente. Aguantó el Atleti con diez y metió el miedo en el cuerpo a aquellos que no acostumbran ni gustan de sentirlo. Achuchó el Atleti con casta y un orgullo que ayer todos sentimos durante y tras el partido y se vino para casa con la cabeza alta y la convicción fuerte, como debe de ser.


Esta tarde, a la hora de la merienda, Simeone se tomará de nuevo un café con leche y puede que hasta una rebanada de pan con tomate. Si le apetece, le pondrá encima una loncha de jamón mucho más bueno que el de la tarde anterior y se sentará tranquilo a ver lo que depara el sorteo de Champions. Mientras discurre el sorteo y sale una vez más Butragueño a sacar los rivales más débiles posibles para acomodarlos en el grupo del equipo de las mocitas, pensará El Cholo en lo que se ha acortado la distancia entre ellos y nosotros. Reflexionará también nuestro técnico sobre lo difícil que el entorno va a poner dar ese último paso, el de la igualdad plena, el de os voy a mirar a los ojos y sé que no os gusta, sé que estáis acostumbrados a mirar a los demás por encima del hombro y no os manejáis bien si no es así. Pensará también en lo difícil que desde dentro le pondrán poder dar ese último paso. Pensará en Demichelis el efímero, el central que será recordado como el Juan Pablo I de los fichajes del Atleti. Pensará en las operaciones redondas y en lo cojo que se le queda el equipo a pocos días de vista del cierre de mercado. Pensará en formas y maneras de seguir haciendo del agua caldo y hasta en desguaces e intermediarios de cebollas, cómo no….