Acta de la última sesión ordinaria
de la temporada 2011-2012 celebrada por el Senado Atlético representativo y
autóctono del Bar Casa Maxi.
19:02 horas: Se inicia la sesión del
senado atlético dos horas antes del comienzo del partido como rezan las buenas
costumbres, sin detenerse a analizar si en días lluviosos como el que ocupa se
debiera mostrar más relajamiento en los horarios. Preside la misma el actual
arrendatario del local, Don Maximiliano Autillos, y modera y pontifica Don
Santos Tenderete en su condición de parroquiano más veterano al ocupar el mismo
taburete en el local desde hace veintitrés años sin importar las diferentes
denominaciones que ha atesorado el mismo.
Asistentes:
Don Maximiliano Autillos
Don Santos Tenderete
Doña Adelaida Minucias
Don Epifanio López de Pantorrillas y
Rocamora
Don Arístides Ventolera
Asiste como invitada Doña Georghina
Lucalescu, empleada doméstica en la señorial mansión de Don Epifanio López de
Pantorrillas y Rocamora, no por su condición de encomiable creadora de un cocido
madrileño que firmaría una vecina de la calle Mesón de Paredes, sino por su naturaleza
de nacida en Bucarest, destino éste muy en boga en cuanto al turismo atlético
se refiere.
Orden del día:
- Doña Georghina Lucalescu abre la
sesión haciendo una presentación titulada “Tesoros de Bucarest” en formato diapositiva
panorámica. En ella desgrana las bellezas de la capital rumana haciendo
especial hincapié en dónde comer, dónde pacer y dónde comprar souvenires
conmemorativos. Al llegar al apartado de ruegos y preguntas, la concurrencia
decide obviar las cuestiones de Don Santos Tenderete sobre boites recomendables
donde mover el esqueleto si se tercia. Consta en acta la protesta de susodicho
senador ante la no respuesta de la ponente y ante la imposibilidad de constatar
si en Bucarest podrá asistir a algún tipo de espectáculo arrevistado de esos
que tanto le gustan.
- Los miembros del senado entregan un
comunicado conjunto de repulsa por los recortes que se están produciendo en su sede social como consecuencia de la crisis hostelera. El presidente
acusa recibo del escrito sin entrar a dirimir si las tapas que acompañan las
consumiciones de los parroquianos han sufrido tanta merma como aseguran sus
señorías. Queda pendiente de revisión un informe pericial presentado por la
señora Minucias en el que expone sus dudas sobre la procedencia de los
tropezones de carne que se encuentran diseminados en la masa de croquetas,
habida cuenta del empeoramiento sistemático que se produce en su alergia a los
gatos cada vez que consume una de ellas. Asimismo, los asistentes juran y
perjuran que el otrora glorioso clarete de tierras de Aranda de Duero que se
servía por copas, ha pasado de ser clarete a ser transparente. Se acuerda crear
una comisión de investigación para ahondar en la problemática del posible
bautizo al que Don Maximiliano Autillos somete a los caldos de la uva de manera
poco sacramental.
- En lo tocante a la situación del
equipo y dados los últimos resultados obtenidos, sus señorías abogan por la
rotación salvaje en el encuentro a celebrarse en breves instantes de cara a
sembrar frescura en tierras de la Sra. Lucalescu, no sin antes lamentarse de
que se tenga que recurrir a estas economías de fondo físico por tener ya poco
en juego más que la acostumbrada pedrea liguera. Se acuerda por mayoría la
definición del partido de hoy como encuentro de transición contando con el
único voto en contra del Sr. López de Pantorrillas y Rocamora al que los
partidos contra el malacitano y ahora califal equipo emocionan bastante al recordar
sus veraneos en Estepona cuando era mozo.
Sin más particulares que tratar, la
sesión se levanta, como de costumbre, un cuarto de hora antes del inicio del
partido pero, de manera sorprendente, se vuelve a acostar la muy perezosa, al ver la concurrencia
de qué manera jarrea en la vía pública. Los integrantes del senado deciden
seguir el encuentro a través de la pequeña pantalla sin moverse del hemiciclo
aduciendo problemas reumáticos, catarros mal curados y hasta la no desdeñable
posibilidad de que se les rice el pelo tras varias sesiones de alisado japonés, todo por la que
está cayendo. En el último momento Don Arístides Ventolera abandona el local
con destino al estadio saliendo a la intemperie casi a pecho descubierto tras asegurar
que prefiere una pulmonía a tener que aguantar los comentarios de las cadenas
que ofrecen partidos en abierto lo que se secunda por todos los asistentes de
palabra pero no de obra, que llueve mucho.
Animada por los presentes, con la
venia del Sr. López de Pantorrillas y Rocamora y con la reticencia del Sr.
Autillos, la Sra. Lucalescu obtiene permiso para invadir la cocina del local de
cara ejecutar uno de sus tan glosados platos, las manitas de cerdo al estilo de
los Cárpatos, sobre las que se dictará sentencia al final de esta sesión.
Disposiciones finales:
- Este senado valora muy positivamente
la reacción del equipo tras el descanso pero lamenta profundamente haberse
tenido que chupar una primera parte de esas que son marca de la casa, ésas más
vulgarmente conocidas como “para mear y no echar gota”, a pesar de que la
comparación no le parece afortunada al Sr. Ventolera, que a la vuelta del campo
se ha instalado con ánimo de mitigar la tiritera al lado de la estufa del local
arrebujado en una manta zamorana plagada de ácaros que el Sr. Autillos ha
tenido a bien rescatar del almacén de stock alimentario.
- Sus señorías acuerdan unánimemente
hacer mención especial en el partido de hoy el desempeño de Koke, responsable
de que escampara el temporal en lo futbolístico y hasta en lo climatológico,
pero sin cebarse en analizar que la recuperación del equipo se pudiera atribuir
a la no presencia sobre el tapete de Mario Suárez, jugador que es incluso
comparado en su blandura con la consistencia del pan envuelto en papel de
aluminio un par de días.
- La cámara decide también otorgar sonora ovación con saludos y cariñoso agradecimiento por los servicios prestados a Don Luis Amaranto Perea y
Don Antonio López, no sin antes reflexionar sobre lo fácilmente que la gerencia
se desprende de los jugadores veteranos sin atender a cuestiones emotivas y
sobre lo efímeras que son las capitanías en nuestro equipo, aspectos que
deberían ser cuidados de cara a taponar la hemorragia de identidad que asola la
entidad desde que la inefable familia se hiciera con sus riendas al despiste y sin soltar un duro.
- A petición de la Sra. Minucias,
consta en acta que la cámara conviene en que es mejor afrontar la cita de
Bucarest tras victoria por cosas modernas como las dinámicas de grupo y la
reafirmación de la psique colectiva, pero que por muchas modernidades con las
que se adorne, no hay manera mejor de describir la manera de encarar ciertos
eventos que con la frase de Don Luis Aragonés, Sabio de Hortaleza y merecedor
de al menos un ducado o señorío a juicio de los asistentes: “Ganar, ganar y
ganar”.
- Dado el carácter supersticioso de
los miembros de este senado, nadie querría calificar la temporada antes de la
celebración del partido en la ciudad natal de la Sra. Lucalescu, más Don Santos
Tenderete, con ese gracejo que le caracteriza, la resume como desastrosa
independientemente de lo que acaezca. Desastrosa, pero contenta en caso de
victoria y desastrosa, pero jodida en caso de lo que no se quiere ni mencionar.
- Como último tema del día, y de cara
a no dejar que el verano adobe rencores que se enconen para la próxima
temporada, los miembros del senado deciden retirar el comunicado de repulsa
sobre la merma en las calidades de las viandas ofertadas por el Sr. Autillos,
lo que sirve para que éste desfrunza un poco el ceño con el que ha presidido
los actos durante toda la noche y se anime a invitar a una ronda de clarete sin
cristianar. Asimismo, las señoras y señores senadores con la excepción del Sr.
Ventoleras, al que todavía castañetean los dientes profusamente para dedicarse
a otros menesteres, degustan las manitas preparadas por la Sra. Lucalescu con
emoción y hasta se escapa alguna que otra lagrimita atribuible a textura y
ligazón de la salsa con base de tomate que las acompaña.
Sin más temas que tratar, con el
paladar rememorando los matices del milagro culinario presenciado y con el alma
en paz por haber limado las asperezas con el señor presidente y anfitrión de
las sesiones, se levanta la sesión hasta que la próxima temporada asome la
patita.
Como siempre suele pasar cuando el
último partido de temporada en el Calderón yace de cuerpo presente, los
miembros del senado se reúnen en la puerta del bar sin demasiadas ganas de marcharse.
No quieren separarse de los suyos sabiendo que por delante se desplegará un
verano largo sin fútbol de los de rojo y blanco. Sí, hay Eurocopa y hasta
olimpiadas, pero no es lo mismo. No, no lo es
ni de lejos. Esas otras citas te ocupan y te emocionan en su justa medida, sí, pero hay un algo que
tienen los partidos de los nuestros que no tienen otros sucedáneos. Hablan de
naderías para demorar la despedida: que si qué callado tenía Epifanio lo de
cómo cocinaba la rumana, que si el clarete de la última ronda parecía que
tampoco iba a ir al limbo, ya saben ustedes, de sus cosas. En otras
circunstancias, se despedirían hasta el próximo Villa de Madrid, pero hasta esa
posibilidad de emplazamiento temporal nos han arrebatado. Finalmente, la fría y
húmeda noche aconseja una retirada digna y cada cual se dirige a donde
pertenece. Bueno, cada cual no. Santos Tenderete no enfila el camino del Puente
de Toledo para ir a casa, se acerca a un Calderón apagado y silencioso y da una
vuelta alrededor del coliseo rojiblanco pasando la mano de vez en cuando por sus paredes como intentando
buscar consuelo a la distancia que el fin de la temporada va a abrir entre
ellos. Queda triste, como cada año, pero esta vez tiene dos cosas que le
reconfortan algo, una final a tres días vista y el sabor que perdura de una
salsa para manitas hecha con una base de tomate…