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jueves, 24 de noviembre de 2011

Plan alternativo

–¡Que alegría me das! –exclamó el marido al conocer la predisposición de su consorte a hacer algo el sábado por la tarde

–Ya ves…–añadió ella con desgana mientras hojeaba una de las revistas de interiorismo salvaje a la que él estaba suscrito.

–Pues me ha comentado Piotr que en la sala experimental de teatro de la que te hablé, estrenan un montaje que versa sobre la influencia de las digestiones pesadas en la actual interpretación del mito de Ofelia.

–¿Ofelia la gorda de Mortadelo?

–¡No!...Ofelia la de William –respondió él con desesperación y con una familiaridad que solo se gana tras muchas noches de cine iraní con subtítulos en finés del norte, casi lapón–. Y para rematar podríamos ir al nuevo restaurante que ha abierto la pareja abierta, valga la redundancia, de Marco. Dicen las críticas que es como estar en la mismísima Anatolia. Auténtico sabor turco en el centro de la ciudad…

Al oír la palabra turco, algo se encendió dentro de ella. Fue como un brillante rayo de esperanza en el nublado panorama de sus ilusiones. Era la primera vez que conscientemente se iba a perder un derby desde que tenía uso de razón. Recordó a Marina, a Hasselbaink, a Torres, a Futre y Schuster y hasta a Rodax. Imaginó lo que sería cambiar la pintura roja y blanca en la cara que se ponía en ocasiones como esa por una base discreta en tonos arenas del Gobi ¿Y si ésta vez era una de las buenas y se lo perdía? ¿Y si después de todos estos años en los que la pequeña distancia que separaba a ambos equipos se había convertido en insondable grieta auspiciada por gestores de baja catadura moral se llevaban una alegría? Hay cosas que se llevan muy dentro, sentimientos y actitudes que se guardan en recovecos del alma y a las que no se puede dejar de hacer caso cuando deciden aflorar. Oía sin escuchar a su marido mientras peroraba sobre actores que se despojaban de cualquier atadura impuesta por la ropa que les constreñía y volvió del paseo por su mente a tiempo contestar a la pregunta planteada sobre con qué tarjeta pagar la reserva online de las dos butacas de patio que ya tenía seleccionadas en el portal para mentes y culos inquietos “tengounadeocioquenosequéhacerconél” punto com.



–Mejor no reserves de momento. Llevo unos días con un malestar general que no sé yo si vamos a poder salir el sábado. A lo mejor tenemos que buscar un plan alternativo, pero descuida, que puede que tengamos sabor turco –explicó ella sin hacer demasiado caso del mohín forzado que él dibujó en ese rostro al que la cuidada perilla quedaba tan bien.