miércoles, 9 de febrero de 2011

Nobleza obliga


Bautista recurrió con paso apresurado el largo pasillo que conectaba sus dependencias con las del ala principal de la casa. ¿Cuántas veces habría andado y desandado el mismo camino? Cuando se jubilara se entretendría en calcularlo, aunque visto lo visto le quedaban todavía muchas travesías que cotizar. Entró en la salita como debe hacer un mayordomo de los de la vieja escuela, sin que se le oiga. Constató que su señor seguía en la misma posición que hace dos horas cuando le trajo el yogur con muesli que servía de carabina a la pastilla de la tensión. Mira que acababa de comprar un sofá de esos que dan masajes o calambres de forma alícuota pero no había manera, a él le gustaba el sillón de orejas, y si estaba de cara a la ventana para poder ver cómo los criados industriaban en las tierras de labranza mejor aún.
-Ejem…señor. Perdone la intromisión ¿El té de las cinco lo tomará en la salita o en la biblioteca? Me he permitido la libertad de encender la chimenea de la biblioteca por si usted tuviera a bien merendar allí, ya tiene la estancia caldeadita como a usted le gusta.
-Hum…Gracias Bautista, me has sobresaltado un poco. No, no hace falta que te molestes, tráemelo aquí mismo –dijo el aristócrata con evidentes signos de amodorramiento.
-Como usted guste señor –respondió Bautista disimulando la contrariedad que le producía volver a apagar la chimenea y recoger la ceniza. La próxima vez se metería la proactividad por donde amargan los pepinos-. ¿Le apetece una porción de pastel de castañas recién traídas de la finca de Salamanca?
-No, gracias. Desde la transfiguración de la sangre roja en azul de la semana pasada algo ando mareado. No quiero abusar. Para que luego digan que estas cosas son baladíes. A mí me ha sentado como un tiro –admitió con prevención el reciente miembro de la nobleza.
-Si no le es de mucha molestia le tengo que importunar con un par de temas que tenemos pendientes, que luego llaman esos pesados por teléfono y no quiero interrumpirle en sus reflexiones nobiliarias. ¿Va el señor marques a jugar con dos mediocentros o solo uno? ¿Cuántos puntas va a poner? Ya sabe el señor que dicen por ahí que Villa necesita a Torres para que le abra huecos.
-¡Ay, no sé Bautista, hijo! Ya veré lo que hago. Bastante tengo con planear el menú de la montería de dentro de dos domingos, no me decido entre buffet frío o templado. Retírate Bautista, ya te llamaré si te necesito.
-Lo que usted mande señor marqués.
El mayordomo reculó sin dar la espalda a su señor hasta que ya fuera de la salita, reflexionó sobre lo largo que se le estaba haciendo este tiempo de servicio con el señor marqués. ¡Cómo pasaba el tiempo! Llevaba ya una semana larga a su servicio pero le parecían años. Decidió no hacerse mala sangre (en su caso roja, como la camiseta en cuestión) y seguir el consejo de sus maestros: un buen mayordomo debe ver, oír y callar. Aunque eso sí, si a él alguien le preguntara contestaría con firmeza que el mérito del señor marqués había consistido en no estropear lo que otro creó. Y que a ese otro le deberían haberle adjudicado un ducado, un condado o un señorío aunque fuera pequeñito. El de Hortaleza, por ejemplo.

lunes, 7 de febrero de 2011

Tardes-noches de perros

Mi perra es del Atleti. Sí, no me miren raro, lo es. ¿Que cómo lo sé? Baso mi afirmación en pruebas concluyentes. Ya sea por ligas o por copas nacionales o europeas, rara es la semana en la que mi hogar no se ven cuatro o cinco partidos. Ella, que ha visto mucho fútbol desde que llegó a nuestras vidas, suele ver la tele mientras hace otras cosas, olisquea por aquí, mordisquea por allá, cosas de perros, vamos. Pero amigos, cuando juega el Atleti es otra cosa, donde va a parar. Se tumba en el sofá a mi lado, muy quieta, mirando la pantalla fijamente. Allí se pasa el partido entero, los noventa minutos con su tiempo de prolongación correspondiente. Les digo más, en eliminatorias reñidas, aguanta incluso prorrogas y penaltis si los hubiera. Y no protesta aunque necesite un alivio en el parque de enfrente, no. Ella resiste como una valiente hasta que el árbitro señala el camino de los vestuarios. Algún racionalista dirá que lo hace porque me ve a mí más alterado, pero yo sé que no. Ella es colchonera. ¿Cómo se lo explican si no?
Por razones que no vienen al caso, este pasado fin de semana nos hemos ausentado de casa (cosas de la familia política ya que me tiran de la lengua). Estas causas ajenas a mi voluntad han hecho que mi perra haya pasado el fin de semana en una residencia canina muy moderna. Como buena perteneciente a su especie, gusta de jugar con la pelota o de correr por el campo, pero esta vez me ha contado que ya no se lo ha pasado tan bien. Dice que antes jugaban todos los perros juntos y que se divertían mucho, ganando y perdiendo en igual medida, pero dice que las cosas han cambiado. De un tiempo a esta parte solo un par de grupos de perros disfrutan de su estancia. Los primeros son canes de aspecto enclenque, esmirriado incluso, pero que, cuando juegan a perseguir la pelota da gusto verlos. Mueven la pelota con gran velocidad y suelen ganar por goleada sus competiciones de persecución. Los segundos son perros que pecan de mirar por encima del hombro a los de su especie (nosequé de seres superiores me cuenta) y ceden el protagonismo a su adiestrador luso. Ambos son muy aburridos, explica ella. Argumenta que ambos, incluso, tienen la desfachatez de quejarse si el dueño de la residencia les tira la pelota en igualdad de condiciones con perros de otro clan, tan acostumbrados como están a que siempre se les tire cerquita y fácil. Total, que el resto de perros han acordado en asamblea plenaria si no sería mejor dejar de jugar con ellos y darles el galardón de campeones del juego de perseguir la pelota directamente. Así, el resto de canes podría jugar libremente y descansaditos cuando los dos grupos ya tengan cubiertas sus necesidades ególatras. Cuenta mi perra que cuando los otros duermen el resto de perros como ella se lo pasan de miedo jugando: los de Bilbao, los de Málaga, La Coruña y Valencia, etc., pero que cuando despiertan aquellos vuelven otra vez a este tipo de competición tan tediosa por ser conocido el final. Me ha pedido que la próxima vez la deje con mi hermano, que prefiere que las sobrinas le tiren de la cola a ir allí a aburrirse. Vayan ustedes a saber, lo mismo la residencia tendrá que cerrar por quedarse sin público. Con lo orgullosos que estaban sus gerentes hablando de la mejor residencia canina del mundo ¡Qué cosas pasan!

Los nuestros se presentaban en el Camp Nou en lo que anteriormente siempre había sido un partido esperado por sus ingentes dosis de espectáculo y goles. Nada menos que el escenario de los cuatro goles de Pantic, el de la confirmación de la mayoría de edad del Niño, el teatro dónde el tío del número uno de la ATP perdió su cintura con Caminero. En la situación actual de los contendientes y de la liga, este partido se convierte para los más pesimistas en un ejercicio de adivinación sobre cuántos goles te pueden caer y si sobre tu moral saldrá muy tocada. Otros más optimistas, entre los que quiero incluirme, pensamos que puede ser una cita en la que tienes mucho que ganar y poco que perder. Una cita como esa que te preparó tu cuñado, en la que te pusiste un clavel en la solapa y la americana de cuadros para parecer más mayor. Esas citas de las que no esperas mucho y suelen servir para conocer a las madres de tus hijos.
Los presagios no invitaban demasiado al optimismo, en una esquina el amante atento e ideal del balón, en la otra el equipo sobre el que últimamente pesa una orden de alejamiento del cuero (por incapacidad propia). Una vez más, la alineación binguera (por aleatoria, no por picantona y setentera) de nuestro técnico nos sorprendía. Dejaba al díscolo uruguayo en el banquillo y daba la alternativa a Fran Mérida, ese en el que desde el verano confiamos y seguimos esperando. Otro cambio con respecto a los últimos sorteos fue la inclusión de Filipe, otro de los esperados con ansiedad, en el centro del campo. Para glosar la historia del partido basta decir que debo contradecir anteriores comentarios por mi parte. Si recuerdan ustedes, hace poco me quejaba amargamente de la no evolución del sistema del equipo desde tiempos de Aguirre, al no encontrar solución a la tendencia al equipo de partirse. Ahora me presento ante ustedes sin entender como un equipo que pecaba de indescifrable y anárquico, con lo bueno y malo que conllevaba, se ha convertido en un equipo timorato. En un equipo que firmaría perder por sólo un gol, en un equipo que haría osado un planteamiento de Clemente. Con estos mimbres no es de extrañar que un Barça a medio gas tocara y moviera sabiendo que la victoria no tardaría en caer. Podríamos hablar de los desajustes, de la baja forma de Assunçao, de la mejora engañosa al salir Forlán, pero no voy a hacerles perder el tiempo con temas ya sabidos.
Les dejo hasta la próxima entrada. Me toca salir al parque con mi perra. A ver si me sigue contando sus impresiones sobre el fin de semana en la residencia. Y a ver si consigo, cosa que no va a ser fácil, convencerla de que vea los siguientes partidos del Atleti. Tal vez podría tomar nota de las ruedas de prensa del tío segundo de Elena Furiase y hablarle de objetivos secundarios y terciarios, de mentes fuertes, de dinámicas de grupo y de otros polisílabos rimbombantes. Lo más seguro es que me diga que “a otro perro con ese hueso”. Sí, tiene razón, y además será muy duro de roer de aquí hasta el fin de la temporada en esta residencia canina de las estrellas de la que somos testigos privilegiados.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Preguntas (de las que probablemente nunca conozcamos la respuesta e incluso no queramos saberla)

¿Cuánto hace que no disfrutamos de un partido redondo del Atleti? ¿Ningún entrenador es bueno para nuestro equipo? ¿Qué ha aportado Quique Flores al sistema? ¿Es verdad que no hay modificaciones tácticas con respecto al modelo de Aguirre? ¿Por qué la defensa rota tanto? ¿Tenemos estilo de juego? ¿Milinko Pantic? ¿Simeone? ¿Volvería Luis? ¿Y Radomir? ¿Ha recibido el Nobel de medicina el descubridor de los isquiotibiales? ¿Cómo es que nadie hasta hace cinco años había reparado que existían esos músculos con lo que deben doler?
¿Por qué los fichajes de otros equipos son más baratos? ¿Por qué Rakitic o Afellay no quieren venir aquí? ¿Quién es el responsable de una plantilla con tanto mediocentro? ¿Cuántos Maniches o Seitaridis van? ¿Todos los brasileños que compramos están por catar, como los melones? ¿Dónde va nuestro director deportivo cuando se anuncia a bombo y platillo que viaja para descubrir perlas en mercados emergentes? ¿Cuántos puntos acumula en su tarjeta de puntos por cliente preferente en vuelos y hoteles? ¿Viaja en Business? ¿Comparte peluquero con ese jugador ahora compañero de Simao en el Besitkas sobre cuya tendencia sexual se duda? ¿Se ha planteado alguien suspender de empleo y sueldo y hasta meter en prisión preventiva a dicho estilista capilar?
¿Es necesario irse del Calderón? ¿Cuánto van a durar las obras de la Peineta? ¿Será verdad que será un campo cinco estrellas? ¿No será que tendrá esa denominación para que nos acordemos de la fábrica de Mahou? ¿Soy el único que echa de menos el olor a cebada en los alrededores del Calderón cuando el calor aprieta? ¿Con cuánto tiempo de antelación tendremos que ir al futuro nuevo estadio contando con que el Circo del Sol (que mueve a ochenta veces menos coches) provocaba un atasco de hora y media? ¿Cuánta imaginación le echó el que hizo la maqueta? ¿Cómo es que los servicios sociales no actuaban de oficio en casos como el de Marco (una de nuestras torturas infantiles), en el que la madre le deja con un mono como canguro y se va a Argentina? ¿Andaba ya Suso de viaje por el cono sur?
¿Las nóminas se pagan al día? ¿Cómo es que si los jugadores son tan malos como algunos piensan, hay tantos clubes que ofertan por ellos? ¿Hay algún precedente sobre renovaciones de estrellas que recortan su cláusula de rescisión? ¿Estamos en constante periodo de rebajas? ¿Son los jugadores los que quieren irse ante el ambiente de desintegración que se atisba? ¿Por qué el culpable de todo lo que pasa sobre el campo parece Domínguez? ¿Es cierto que negocia con el Bayern? ¿Se ha buscado los pitos el propio Forlán? ¿Somos unos desmemoriados desagradecidos? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que Kun se canse de perseguir balonazos? ¿Solo hasta este verano? ¿No será cierto eso de que no se mudará de ciudad? ¿Quemaremos su camiseta? ¿Dónde se mete Indy en las segundas partes? ¿La mascota también tiene el cartel de transferible?

¿Cómo es posible que la prensa (salvo honrosas y valientes excepciones) no denuncie lo que pasa? ¿Estamos tan equivocados los aficionados? ¿El Atleti no vende? ¿Es necesario fichar lusitanos maleducados para que te presten atención? ¿Cuántas tertulias pueden caber en un día? ¿Importa que sea laborable? ¿Por qué les siguen bailando el agua? ¿Pagan ciertos periodistas en el Asador Donostiarra? ¿Es malo tomar Coca Cola con Bayleys? ¿Es cierta la leyenda urbana que dice que se te hace una bola de imprevisibles consecuencias intestinales?
¿En qué momento empezamos a mirar desde abajo a los grandes? ¿Se ha asumido la condición de derrotado en partidos señalados? ¿Cuándo pasó a ser un objetivo ser cuarto? ¿Cuánto tiempo hace que no tenemos internacionales con la Roja? ¿Qué se siente al tener en tu equipo a varios campeones del mundo? ¿Tenemos que preguntar en Villareal? ¿Por qué los árbitros no tienen miedo a equivocarse reiteradamente con nosotros? ¿Por qué partidos los lunes? ¿Qué pinta el presidente? ¿Tiene Cerezo a un monologuista en potencia dentro de él? ¿Cooperador necesario es menos que apropiador indebido? ¿Qué organización es capaz de dar un premio a la gestión a alguien que la mayoría pensamos que está haciendo mucho daño? ¿Cuántas multas por exceso de velocidad acumula el consejero en sus vueltas alrededor de la M-30? ¿Cómo escucha el partido por la radio en los tramos soterrados? ¿Es cierto que dejó la práctica veterinaria ante las presiones de varias asociaciones en contra del maltrato animal? ¿Qué intensidad tuvo el golpe que diagonalizó su apéndice olfativo? ¿A qué especialista va Indy cuando cae enfermo? ¿Médico o veterinario? ¿Vendrá algún día un jeque? ¿Le recibirán? ¿Dónde van a ir que más valgan (o ganen)? ¿En qué equipo se paga al gestor más que al noventa por ciento de los jugadores?  ¿Podría ser que ante la reforma laboral en curso, tengan miedo a quedarse en paro? ¿Los veremos en un comedor social?
¿Quién puede ser la persona que aglutine y una a toda la masa social atlética para echar a estos? ¿Será el 24 de abril un punto de inflexión? ¿Importaría algo si no se renovasen los abonos? ¿Cuántos estamos hastiados? ¿Cuántos años más tienen que pasar? ¿Cuántos preferimos quedarnos en casa? ¿Cuántos cambiamos de canal al ver lo de siempre? ¿Cuántos preferimos ir al bingo? ¿Nos dejará de doler? ¿Cuántos niños no cenan tras una derrota? ¿Cuántos tardamos en dormirnos? ¿Por qué a nosotros? ¿Cómo se puede pisotear la historia de esta manera? ¿Qué dirían nuestros abuelos si levantaran la cabeza? ¿Qué hemos hecho nosotros para merecer esto?
Y en definitiva... ¿Por qué? ¿Hasta cuándo?