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jueves, 12 de mayo de 2016

La liga muerta

Artículo publicado en CTXT:

http://ctxt.es/es/20160511/Deportes/5951/Atletico-de-Madrid-Liga-perdida-Levante-penultima-jornada-La-Colchoner%C3%ADa-La-agon%C3%ADa-del-mediapunta.htm

Con la liga de cuerpo presente compareció Simeone en la sala de prensa del Ciudad de Valencia. Los asistentes esperaban su turno para dar el pésame con cara de circunstancias, que es la cara a ponerse para ir a los velatorios que no son el tuyo. Sentado frente a los deudos, Cholo no emitió ni un suspiro. No se atisbó un mínimo enrojecimiento en sus ojos ante la sorpresa general, todavía impactada por ver el cadáver de la competición de la regularidad tapado con una sábana a los pies de la mesa. El técnico volvió a convertirse en la brújula que marca el camino al hablar de orgullo y no de tristeza, sabiendo que la liga falleció en Munich y fue trasladada al campo del Levante ya fría y rígida.

El Cholo siempre deja alguna sentencia a la que agarrarse como tabla de salvación ante cualquier naufragio, sea en el fútbol como en la vida, sin diferenciar que ahogarse en la existencia suele ser menos frecuente. Esas referencias, esos valores, deberían ser revisitados diariamente por todos y cada uno de los que atléticos se consideran. Esfuerzo no negociable. A morir, los míos mueren. Si se cree y se trabaja, se puede. Comidos por el dolor de la pérdida, muchos se rasgaron las vestiduras tras la derrota e hicieron lo que no sirve de nada en estos casos: lamentarse. Aquello se pareció a cuando la mujer de Serapio, el del casino, se castigaba ante su féretro por no haber sido capaz de haberle hecho dejar de fumar sin tener en cuenta que había muerto en un accidente de coche. Yacía la liga inerte y hubo quien se acordó de Gijón o de un exceso de confianza de Giménez en Riazor. No llegaron a rememorar, por poner un ejemplo, el único gol del becario Vietto, marcado con la espinilla al mayor enemigo. Ignoraron que el partido a partido no tiene efectos retroactivos.


Sobrecoge aun hoy ver la silueta de la liga trazada con tiza sobre el suelo, pero eso no debe restar un ápice de mérito al hecho de haberla mantenido con vida hasta una jornada antes del final. Los que peinan canas o directamente no tienen nada que peinar habrán visto competiciones tiradas sin que el otoño se presente, visitas de cortesía a Neptuno y pases de Ibagaza al vacio. Quizás para ellos, para nosotros, sea más fácil aferrarnos a las palabras de Simeone y sentir orgullo muy por encima de cualquier pena. Es cierto que ver a una liga muerta impresiona pero la tristeza se agazapa en muchos otros lugares. En la celebración de un empate en los últimos minutos con el Racing de Ferrol, hace nada como quien dice. Tras haber superado ciertas pérdidas, hay duelos que son un pase de Ibagaza. 

martes, 16 de julio de 2013

Muecas, guindas y regalos útiles

Ya van dos. Villa y Demichelis. Bien es verdad que antes llegaron otros dos más: Baptistao y Giménez, pero esos no eran de los fichajes ante los que la afición, y lo que es más relevante Simeone, crían mariposas en el estómago. Villa y Demichelis son otra cosa. Son mayores, sí, pero traen el pecho de la casaca lleno de medallas de otras lides, de menciones en batallas grandes, en batallas de verdad, de esas en las que no hay sitio para las retiradas ni para hacerse el Ibagaza, que es como si fuera hacerse el sueco solo que más bajito y con la ceja poblada y negrota. Han llegado los dos tan a la vez que uno se imagina al argentino esperando en la recepción del hotel de Los Ángeles de San Rafael mientras al asturiano se le asigna habitación y se le explica de qué hora a qué hora se sirve el desayuno continental y lo que cuesta la bolsa de patatas del mueble-bar.

Llegados los dos, se ha suavizado la mueca que Simeone esgrimió hace unas semanas, cuando ponderó sobre los que se van y los que no llegan. Les digo suavizado porque queda mueca, menos profunda en el surco que deja en el entrecejo y las comisuras de los labios, pero queda. Anda Simeone como el niño que sospecha que sus padres han olvidado el día de su cumpleaños o, si no lo han olvidado, le van a despachar con un regalo útil. Con un regalo de esos que te echan las cuñadas de parte de la madre que las parió: unos calcetines, unos guantes, una linterna para el coche...


Espera el Cholo una fiesta sorpresa coronada con una tarta. Una enorme y apetitosa en la que poder soplar debidamente las velas que insuflarán ánimo e ilusión para la temporada que se nos viene encima. El argentino tiene claro cuál le gustaría, cuántos pisos tiene que tener y si en el borde debiera llevar láminas de almendra de esas que se te clavan en las encías cuando se devora la porción con ansias de repetir. Dejó claro hace tiempo que la guinda se llama Diego, pero parece que se llamará Digo. Amén de la guinda, uno sospecha que el año se antojará largo sin un mediocentro que sepa sacar el balón de manera más aseada que los presentes y sin otro nueve, a poder ser uno grande y que conozca los secretos del juego de espaldas. Probablemente, la mueca de Simeone se borrará en cuanto llegue la guinda y no exigirá más por no oír lo de siempre. Probablemente, con la guinda en la plantilla no querrá hacer más ruido y hasta dibujará una sonrisa forzada cuando abra algún que otro regalo y repare en que le han echado unos calcetines, unos guantes y una linterna para el coche. Muy útil todo…