miércoles, 30 de marzo de 2011

Los nominados

¡Madre mía, qué mal lo estaba pasando! ¡Cómo le apretaba el fajín! Estas cosas suelen pasar cuando alquilas el smoking pero, para una vez en la vida que se lo iba a poner tampoco hace falta comprarse uno ¡Que las cosas nos están para tirar el dinero! A lo mejor la falta de costumbre y la tensión del momento también colaboraban al mal cuerpo general que se le estaba poniendo. ¿Serían gases? En estos sitios tan finos en los que la guarnición se compone de coliflor cruda en vez de las socorridas patatas fritas pasan estas cosas. Como todos ustedes saben coliflores, brócolis y otras verduras de flor van siempre de la mano de noches toledanas y ventosas.
Comenzó la gala y se sintió reconfortado de que su jefe estuviera a su lado. No se había confirmado su presencia hasta el último momento por su apretada agenda, que incluía entre otros eventos una premonitoria visita a la cárcel de Alcalá-Meco y ya tenía la mirada vidriosa tras abusar de los cócteles de bienvenida, pero había llegado. Su otro jefe, como siempre tan dado al tremendismo y al poco control de sus nervios en actos de semejante magnitud, se intentaba relajar dando vueltas alrededor de la carretera de circunvalación de la ciudad, pero por lo menos también había estado con él en los momentos previos al evento. Compartían mesa con varias damas y caballeros de aspecto respetable. Seguro que muchos de ellos también estaban nominados como él. El problema es que hablaban raro. No en cristiano desde luego, y a él siempre le había dado mucho apuro hablar en otras lenguas. Sería por eso lo de su tendencia en acudir siempre al mercado sudamericano. Si les parece, me voy a callar para que escuchen a los maestros de ceremonia de la gala, que está a punto de otorgarse el premio gordo.

– We are now ready to know who will be the next… (a pesar de que me consta la preparación del lector medio de la Agonía, me van a permitir que realice un ejercicio de traducción simultánea, tan necesaria en estos tiempos en los que los traductores online no funcionan del todo bien y los traductores buenos se buscan las habichuelas como entrenadores)…ganador del máximo galardón que otorga la Plataforma por la Excelencia en el Plano Empresarial, el Pepe 2011 –continuó la ex modelo de sonrisa fluorada demorándose más de la cuenta entre palabra y palabra para poder respirar, tarea nada fácil estando dentro de un vestido de una talla bastante inferior a la que convendría a su figura.
– Los nominados al premio de mejor trayectoria empresarial son... –anunció una voz en off que daba paso a la proyección de videos que glosaban la talla de los candidatos.
– Richard S. Hardface, inventor y diseñador de la pulsera Powerbalance. Por hacer resurgir el imperio que su abuelo creó con las primeras pulseras magnéticas y su contribución al fantástico equilibrio reinante en el nuevo orden mundial.
– Colin H. Shameless, creador e impulsor del sistema de video 2000 y del soporte de datos definitivo, el minidisc. Por su gran visión de futuro y una capacidad de abstracción fuera de toda duda.
– Harry F. Scrounger, productor y arreglista de los temas de Milli Vanilli. Por la encomiable defensa de un producto fresco y desenfadado que a día de hoy sigue vigente a pesar de pequeños detalles sin importancia.
– Charles J. Noqualms, presidente y fundador de la cadena de academias de idiomas Opening. Por lanzar al mercado el método ideal para que sus clientes aprendan otras lenguas de oídas y potenciar el uso del lenguaje coloquial de los mismos al acordarse de su familia.
– Y por último, pero no por ello menos importante, J. García, director deportivo de renombre mundial. Por toda una vida dedicada al descubrimiento de talentos tropicales y por una visión comercial privilegiada, capaz de fichar lámparas ante la petición de sofás.
Tras las cerradas ovaciones dedicadas a los principales protagonistas de la noche, la presentadora rasgó el sobre en el que se guardaba el nombre del ganador. Ahora sí que los nervios le corroían. Miró a un lado solo una fracción de segundo y vio a su jefe dando cuenta de otra copa de anís.
– Y el ganador del premio Pepe 2011 a la trayectoria empresarial es….RICHARD S. HARDFACE –anunció entusiasmada la conductora del evento, pasando en ese momento de rellenita a bastante gorda a los ojos de nuestro protagonista.
Su jefe le cogió del brazo y le dijo que ya era hora de irse, que la barra libre se estaba acabando y que no estaba la cosa para aguantar más discursos. Él caminaba apesadumbrado sintiendo cada uno de los aplausos y vítores que salían de los invitados hacia el ganador como una puñalada en el corazón.  Con lo que se había ilusionado, con lo bien que hubiera quedado la estatuilla del premio en la repisa de la chimenea del chalet de la playa.
– Alegra la cara hombre, que no nos vamos de vacio –dijo pícaro su jefe ya en la calle, intentando animarle mientras se ahuecaba la chaqueta para dejar ver un centro floral y un bolso de mano de terciopelo con incrustaciones de pedrería.

domingo, 27 de marzo de 2011

Abre los ojos

“Abre los ojos, abre los ojos, abre los ojos, abre los ojos, abre los…”
Currito pulsó el botón para silenciar el maldito despertador que alguien le había regalado tras un viaje a Canarias. Cada mañana le taladraba el cerebro con ese mantra ¡Cualquiera no abría los ojos! Se puso en marcha automáticamente, ducha rápida, el actimel bebido (que ya saben ustedes qué traicioneros son estos cambios de temperatura primaverales) y revisión frente al espejo del uniforme descuidado pero calculado que tan bien le conjuntaba con las gafas de concha.
Hoy le tocaba ir al Cerro del Espino a cubrir la información del entrenamiento del Atleti ¡Qué vida la del periodista deportivo! Hoy una rueda de prensa, mañana un partido, pasado un viaje con tertulia. Y mira que el cenizo de su padre decía que no harían carrera de él con los diez años que le había costado sacar la licenciatura. Ahora muchos tenían que tragarse sus palabras, ahora era un periodista semiconocido en un rotativo de tirada nacional. Ahora creaba opinión. Ahora podía decir o escribir lo que le viniera en gana gracias a la ayuda del padre de su novia que le metió como interino en la redacción. Bueno…lo que le viniera en gana no, que para eso estaba la línea editorial del periódico. Si había que silenciar una protesta, se hacía. Si había que seguir la estrategia del calamar ante un tropiezo, se echaba toda la tinta posible y en paz.
En estas estaba cuando, tras cerrar la puerta de la finca en una bocacalle de la Gran Vía, le sorprendió la ausencia del habitual ruido de cualquier ciudad desperezándose. Caminó sin cruzarse con nadie hasta la esquina de la famosa avenida y se detuvo helado. No había un alma. Ni coches, ni peatones, ni carteristas organizados, ni kioskeros a sueldo de seguros médicos de los que sacan todas las colecciones por fascículos a la acera con el objetivo de provocar cuantos más esguinces con afectación en el tendón mejor. Nadie. Todo vacío. Presa de un ataque de pánico se bajó los pantalones hasta los tobillos para hacer realidad un oculto deseo y empezó a dar saltitos en dirección Plaza de España con el culo al aire. Nada. Silencio. Sólo el ruido de sus pasos. Se preguntó si no podría ser que España hubiera sido atacada con armas bacteriológicas y a nadie se le había ocurrido avisarle. No, no podía ser. El aire parecía normal. ¿Sería que justo el megáfono del teniente de infantería que debía haber pasado por su calle avisando para desalojar a los vecinos se había quedado sin pilas? ¿Sería que alguien le estaba gastando una broma pesada? A lo mejor era por lo de manipular y maquillar un poco las noticias. Pero coño, eso eran minucias. Concesiones que cualquier plumilla debe hacer para acumular méritos. ¿Sería por eso?

“Abre los ojos, abre los ojos, abre los ojos,..”
Currito se incorporó de la cama de un salto tras parar el despertador. Le esperaba un día muy largo. Primero pasaría por la redacción, luego al Calderón, ese estadio que afortunadamente seguía albergando los partidos de los colchoneros después de una remodelación envidiable. Más tarde, al aeropuerto desde donde saldría el vuelo hacia Estambul, la ciudad donde un Atleti con varios campeones del mundo en sus filas, jugaría mañana su segunda final consecutiva de la Champions League. La que, ojala, traería a sus vitrinas la cuarta orejuda. Si su padre pudiera ver cómo habían cambiado las cosas. Cómo la presión popular y las denuncias por parte de la prensa de los continuos atropellos habían devuelto el equipo a sus socios. Cómo se había convertido en un modelo copiado por las escuelas de negocios. Cómo él, desde su puesto de director de la respetada agencia de noticias que fundó junto con un amigo de facultad, se enorgullecía de haber colaborado a devolver al equipo al sitio que merecía, el sitio que nunca debió haber abandonado.

 “Abre los ojos, abre los…”
Pulsó el botón del despertador casi al instante ¡Vaya nochecita! No volvería a comer manitas de cerdo por la noche. Se sentó en el borde de la cama para respetar los tiempos que marcan los humores corporales y sonrió con tranquilidad al oír las bocinas de los coches en la calle. Entonces vio la carta sobre la mesa y recordó. Le habían despedido del periódico. Casi sin ninguna explicación, solo le habían dicho que últimamente sus escritos no seguían las pautas editoriales y que se estaba volviendo un poquito rebelde. Que qué leches sabía él de apropiaciones, de fichajes inflados y de movimientos de aficionados. Que eso no tenía cabida en un periódico de prestigio. Caminó hasta la cocina arrastrando los pies y visualizando con temor el momento en que le diera la noticia a su padre. Ya se lo imaginaba, llamándole malcriado y desagradecido, defraudado con él por no haber sabido aprovechar la oportunidad de hacerse una persona de provecho. ¿Principios? ¡Finales! Los principios se pueden tener cuando sientes el peso de una cartera repletita en la nalga izquierda, siempre le decía.
“Abre los ojos, abre los ojos,…”
Don Francisco no dejó sonar demasiado el despertador. La verdad es que casi no lo necesitaba porque hacía mucho tiempo que no dormía una noche de un tirón, pero el despertador se había convertido en una costumbre que no quería abandonar. Una de las pocas cosas que le recordaban a su juventud, como ese Currito que desechó hace tiempo cuando se incorporó al equipo ejecutivo del grupo editorial y que todavía le hacía sonreír cuando algún viejo amigo lo utilizaba. Como todas las mañanas se acercó a la mesita donde el servicio le dejaba la edición del día. Pasó rápido por las conocidas noticias y se detuvo en las páginas centrales, ésas que hablaban del fútbol modesto. Como siempre, buscó el resultado del Atleti. Ésta vez había empatado con el filial del Cercedilla. Bueno, al menos parecía que el fantasma del descenso empezaba a alejarse. Siempre que veía la clasificación recordaba a su padre. ¡Qué hubiera pensado él si hubiera visto a su Atleti en esta situación! Pero eran cosas que pasaban. Ahora solo unos cuantos jubilados se acercaban cada domingo a ver jugar a un equipo rojiblanco plagado de barbilampiños jugadores. Ahora los niños seguían al Alcorcón o al Rayo, los dos equipos madrileños que habían ganado títulos en la última década. Aún así, ese grupo de viejecitos seguía acudiendo al campo de entrenamiento que tan generosamente le había cedido el equipo franjirrojo para poder jugar sus partidos. Pagaban religiosamente los tres mil euros de la entrada, algo que equivalía a cien pesetas tras las continuas devaluaciones de la moneda europea, y allí echaban la mañana recordando viejos tiempos. Tiempos de triunfos, tiempos de títulos.

“Abre los ojos, abre los ojos, abre los ojos,..”
Otra vez el despertador. Se sentía muy aturdido, no tenía claro qué era sueño y qué realidad. ¡Joder con las manitas de cerdo! Oyó ruido en la cocina y se incorporó en la cama para ver quién era el causante. Allí estaba su padre trasteando. Ahora recordaba que habían quedado para ir al bar de su tía y sede de la peña para tomar algo aunque no hubiera partido del Atleti, por eso su padre llevaba la bufanda verde y oro de la que no se despegaba últimamente.
– ¡En pie Currito, que con esta siesta que te has metido va a hacerse tarde! –dijo su progenitor entrando como un torbellino en el dormitorio–. Además la pereza es muy mala compañera para cuando te pongas a buscar un nuevo trabajo.
– ¡Ah!, pero…¿lo sabes? –preguntó con timidez nuestro protagonista.
– Sí, claro. Ayer nos lo contaste ¿Es que no te acuerdas? No sé dónde tienes la cabeza a veces, hijo. Por cierto, te he dejado otro tupper con manitas en la nevera, que ya sabes cómo se pone tu madre con lo de que comes mal. Ya llegarán tiempos mejores, no te preocupes –peroraba su padre ante su sorpresa–. Debo añadir que tu madre y yo nos sentimos muy orgullosos de ti. Un periodista debe contar lo que ve o lo que cree, no lo que le mandan. Además ya era hora de que les plantaras cara, de que abrieras los ojos. Ya te lo decía yo: Currito, abre los ojos, abre los ojos,...

miércoles, 23 de marzo de 2011

Derechos romanos

(Mi única referencia atlética en esta historieta será para Fran Emérita Augusta, jugador que llegó este verano en loor de multitudes por atesorar calidad y por ser atlético desde pequeño. Me pregunto cómo es que se nos escapa la temporada y casi no tenemos noticias de él ¿no era para tanto? ¿será otra fobia de esas que asolan a nuestro enjuto entrenador?...)

Tulio Marco Cícero llegó como cada mañana a su espartano despacho antes de la hora nona ¡Si su madre pudiera ver hasta dónde había conseguido llegar después de salir de Leptis Magna con una mano delante y otra detrás! Su buen hacer como gestor de recursos humanos en la flota del imperio le habían llevado hasta su actual destino después de pasar como marcador de ritmo de palada en una trirreme y encargado de látigo de primera categoría en varias galeras que hacían la ruta regular de Bizancio a Cartago. Su asistente entró en la sala para recordarle que ya estaba esperando su cita de primera hora:
– Les digo que pasen entonces –soltó como quien no quiere la cosa su ayudante mientras se acercaba a la puerta.
– ¿Les? ¿Cómo que les? ¿Pero la cita no era con el representante de los esclavos del circo?
– Mejor se lo explican ellos señor procónsul –dijo encogiendo los hombros el funcionario imperial para volver a continuación con dos hombretones vestidos a la manera hispánica, algo más ruda que la que se suele ver en el foro (romano, no en Madrid claro, que algún tiempo debe pasar hasta que se funde).
– ¡Señor procónsul, cuánto honor! –dijo el más alto de ellos mientras le estrechaba el brazo con la fuerza de un ursus–. Permítame explicar la presencia de dos de nosotros en esta primera toma de contacto. Como bien sabrá usted Hispania no es una nación con una sola realidad, se trata más bien de una nación de naciones. Es por ello que nuestros compañeros esclavos gladiadores nos han elegido para que les representemos desde nuestras condiciones respectivas de descendiente de celta, aquí mi compañero, e íbero, un servidor, para de esta forma representar la idiosincrasia de cada una de las realidades presentes en ésta, nuestra piel de urus. Si no es molestia, llevaré la voz cantante en la negociación yo, que los íberos somos más abiertos y desenvueltos en estos menesteres, siendo nuestros hermanos celtas más retraídos y campechanos.
– Bien,…me parece bien. ¿Y qué se les ofrece?
– Así me gusta, al grano ¡Estamos condenados a entendernos Don Tulio! Pues bien, como usted sin duda sabrá, desde los tiempos de Dioceclano los gladiadores, esclavos o libres, venimos reclamando una revisión del convenio de artistas de circo romano. Queremos expresar nuestra voluntad firme de alcanzar un acuerdo con la patronal imperial pero tenemos algunos puntos que consideramos irrenunciables, pero sobre los que podemos negociar en aras de sentar las bases de futuros marcos laborales, que no están las cosas para poner a nadie entre la gladius y la pared.
– Sí…claro, continúe, continúe –balbució estupefacto el gobernador local.
– Como le decía, nuestra posición es inamovible en temas como el de un reparto justo de los derechos teatrales, que en la actualidad benefician a las escuadras más poderosas de gladiadores, un porcentaje de las apuestas y la obligatoriedad de la alineación de al menos cinco gladiadores seleccionables en cada convocatoria. Además proponemos un sistema de recompensa y retribución más justo que el actual dedo arriba o dedo abajo basado en baremos que se calcularán en función de los trienios como gladiador colegiado y las evaluaciones del desempeño realizadas. No crea que es tampoco baladí el tema de las concentraciones antes de los espectáculos…
La comisión negociadora desgranaba una a una sus reivindicaciones mientras Tulio pensaba en cuánta razón tenía su madre. Ella le había dicho que pidiera cualquier destino menos Hispania, aunque fuera la Galia dónde decían que había una aldea que resistía al invasor con no sé qué leches de poción o brebaje. Pero no, su mujer se había empeñado en Hispania por el clima y la vitae qualitam, por tonterías de esas que leía en papiros destinados a la mujer moderna del siglo I d.c. ¡Madre mía, qué crucis!
– ….ver a usted tomando ese rancho. Es por ello que exigimos tomar al menos dos veces por semana ese nuevo plato, tan de moda en la capital del imperio, que consta de una base de masa de pan horneada, queso de búfala y lo que la imaginación de cada uno pida agregar en lo alto (nótese la ausencia de tomate en este nuevo plato para evitar innecesarios anacronismos, aunque ya se sabe que la diferencia está en la masa). Por último, pero no por ello menos importante, queremos institucionalizar el derecho a una semana de vacaciones coincidentes con el solsticio de invierno. Ya sé que tal vez usted pensará que estamos pidiendo por pedir, pero ha de saber, Don Tulio, que en Galilea la fiesta cada vez gana más adeptos. No me extrañaría que esa tradición acabara calando en todo el Mare Nostrum. Fíjese que hasta un joven emprendedor ha abierto una fábrica en Saxum (Jijona) y está teniendo un moderado éxito distribuyendo un dulce de miel y almendras que oferta en dos variedades, una dura y otra blanda.
– ¡Ah! Ya ha terminado. Bueno, he tomado buena nota de sus reivindicaciones y se las pasaré al tribuno para que decida. En breve tendrán noticias nuestras –dijo aliviado el procónsul mientras les acompañaba a la puerta.
Tulio Marco Cícero se dejó caer en el triclinium agotado pero emocionado al comprender que había sido testigo de un nuevo paso en la imparable carrera del progreso humano: el alumbramiento de una figura histórica, el liberado sindical (celta en este caso). En estas estaba cuando su asistente anunció la siguiente visita:
– Señor procónsul, tengo en la antesala a la comisión de animadoras del circo, que como usted sabe se muestran preocupadas por la creciente siniestrabilidad laboral que padecen. Dicen que más de una vez han salido a mover los pompones en los tiempos muertos sin que el león o la pantera hubieran sido enchiquerados y, claro, andan revueltas.
– ¡Qué remedio! Hazlas pasar –se resignó el gobernador al que ya no le llegaba la toga al cuerpo ante el panorama que se le avecinaba.
– Y recuerde que antes del almuerzo debe también recibir a la plataforma cívica de enanos del circo, que llevan pidiendo cita varios meses ante el crecimiento de varios palmos de estatura que han experimentado desde que se les ha trasladado a estos lares.
– ¡Hispania disparis est! (o como se diga España es diferente oigan, que uno es de ciencias puras)